Un atasco puede trasladarse de una intersección a la siguiente si cada semáforo toma decisiones por su cuenta. Una de las propuestas seleccionadas para Barcelona plantea coordinar los cruces precisamente para evitar ese efecto.
El Barcelona Innova Lab Mobility (BILM) ha elegido los proyectos de Kapsch y Acisa para ensayar inteligencia artificial en la regulación semafórica. Cada empresa recibirá 100.000 euros del Ayuntamiento y tendrá al menos cuatro meses para desarrollar su prueba piloto en distintos puntos de la ciudad.
Dos maneras de adaptar los semáforos
Kapsch propone Matcab, un sistema que ajusta los tiempos de cada cruce según la demanda que detecta en tiempo real. En lugar de seguir ciclos fijos, utiliza aprendizaje por refuerzo basado en simulaciones y asigna un agente a cada intersección. Los cruces tomarían decisiones adaptadas a su situación y se coordinarían para no desplazar la congestión a otro punto.
Matcab también permitiría activar prioridades preparadas de antemano para peatones o transporte público, además de un modo de emergencia que facilite el paso de ambulancias y bomberos. La propuesta contempla integrarse con la infraestructura existente. Su presupuesto es de 358.185 euros; el consistorio aportará 100.000.
Acisa plantea otra vía con Mobia: crear un gemelo digital del corredor donde se haga la prueba. La copia virtual recibiría datos en tiempo real mediante sensores y sistemas de vehículos conectados V2X para anticipar cómo evoluciona la movilidad y coordinar los ciclos de los semáforos.
Su inteligencia artificial multiagente podría organizar las intersecciones según la prioridad elegida, ya sea para peatones, transporte público o reducción de emisiones, entre otros objetivos. Mobia requiere una intervención mínima en la infraestructura y mantendría el sistema actual como referencia. El presupuesto asciende a 177.865 euros, con otros 100.000 euros de financiación municipal.
Una fase de aprendizaje antes del despliegue
Los pilotos se instalarán en corredores o zonas con varias intersecciones. Las empresas ganadoras deberán adaptar la infraestructura y colocar sensores antes de aplicar la inteligencia artificial, un paso que permitirá probar las soluciones en condiciones reales.
El calendario previsto sitúa el inicio de los proyectos a finales de 2026 y su desarrollo en un ámbito concreto de Barcelona a finales de 2027. El BILM considera estas pruebas una fase 0 para obtener conocimiento antes de avanzar en la regulación semafórica con IA.
El trabajo se apoya en la hoja de ruta definida en un estudio elaborado por el área de Movilidad del Ayuntamiento y la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). El reto tuvo 26 candidaturas: 19 llegaron del extranjero y representaban a 14 países.
TMB y ATM se suman al laboratorio
La presentación de los proyectos tuvo lugar en una sesión del BILM en Tomorrow Mobility, dentro del Smart City Expo World Congress. En esa jornada también se formalizó la entrada de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) y la Autoritat del Transport Metropolità (ATM) como socios.
Se incorporan al lado del Ayuntamiento —a través del área de Movilidad y la Fundació Barcelona Innova— y Fira de Barcelona, socios fundadores, además de la Fundació Mobile World Capital Barcelona. La colaboración con esta última ya formaba parte del laboratorio.
TMB opera el metro y el bus urbano y ya había colaborado en retos anteriores del BILM relacionados con la mejora del autobús. De ellos surgieron pruebas piloto para detectar con cámaras e inteligencia artificial la ocupación indebida del carril bus y para recoger información desde las marquesinas. La ATM, consorcio público en el que participan la Generalitat, el Ayuntamiento, el Área Metropolitana y la Associació de Municipis per la Mobilitat i el Transport Urbà, aportará una perspectiva conjunta del transporte público metropolitano. La coordinación de los servicios también está presente en el debate sobre las obras del corredor ferroviario, recogido en este artículo ferroviario.
En el mismo encuentro se presentó Barcelona Connected Mobility, un reto centrado en tecnologías V2X para comunicar vehículos, infraestructuras urbanas y sistemas municipales. Sus ámbitos de trabajo incluyen la seguridad vial, la congestión y la eficiencia del transporte público; las pruebas también buscan identificar qué infraestructura necesita la ciudad para recibir datos de los vehículos y enviar señales o alertas.