Tarta de manzana digna de pastelería: bañada en leche caliente queda increíblemente jugosa — en vez del bizcocho de siempre
El bizcocho de manzana casero tiene un problema conocido: al día siguiente está seco. Esta tarta lo evita con un baño de leche caliente, mantequilla y azúcar que se vierte nada más sacarla del horno y la deja jugosa durante días.

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Es el mismo principio que hace famosa a la tarta tres leches: un bizcocho caliente y lleno de agujeros que absorbe un líquido dulce hasta quedar empapado. Aquí la versión es más ligera, con un solo tipo de leche, y la manzana pone el resto.
Los ingredientes
Para un molde de unos 20 centímetros:
- Tarta: 700 g de manzanas, 3 huevos, 100 g de azúcar, 1 sobre de azúcar avainillado (unos 15 g) o 1 cucharadita de extracto de vainilla, 150 g de harina, 10 g de levadura química y 100 g de aceite de girasol o de oliva suave.
- Baño: 100 ml de leche, 30 g de mantequilla y 2 cucharadas de azúcar.
- Para decorar: azúcar glas, opcional.
La manzana reineta, con su punto ácido, es la clásica de la repostería española y queda especialmente bien. La golden da una tarta más dulce y suave.

Paso a paso
- Pela las manzanas y córtalas en trozos pequeños.
- Bate ligeramente los huevos con el azúcar y el azúcar avainillado.
- Tamiza la harina con la levadura, incorpórala y mezcla hasta que no queden grumos.
- Añade el aceite y vuelve a mezclar. La masa queda espesa.
- Incorpora la manzana y remueve hasta que todos los trozos estén cubiertos de masa.
- Pásala al molde engrasado o forrado con papel de horno y hornea a 190 °C durante 40-50 minutos. La tarta está lista cuando una brocheta de madera sale limpia.
- Mientras se hornea, prepara el baño: calienta la leche con el azúcar y la mantequilla, sin que llegue a hervir, solo hasta que ambos se disuelvan.
- Al sacar la tarta, todavía caliente, pínchala por toda la superficie con la brocheta y vierte el baño templado poco a poco.
- Deja que lo absorba unos 20 minutos y espolvorea azúcar glas por encima.
La proporción de la masa es poco habitual: mucha manzana y poca masa, que funciona casi como pegamento entre los trozos. El resultado tiene más fruta que bizcocho y se parece más a una tarta de pastelería que a un bizcocho de merienda.
El baño tiene que entrar con la tarta recién salida del horno. Caliente, la miga está abierta y esponjosa y absorbe el líquido hasta el centro; si se enfría, se cierra y la leche se queda en la superficie.
El tamaño del molde cambia los tiempos. Con uno de 20 centímetros, alto, la tarta sale gruesa y necesita los 50 minutos completos; con uno más ancho, sale más baja y está lista antes, así que conviene empezar a comprobarla a los 35 minutos.
El reposo que la hace de pastelería
La tentación es cortarla en cuanto deja de humear, pero lo mejor es esperar entre 30 y 40 minutos. En ese tiempo el baño se reparte por toda la miga y cada porción sale igual de jugosa del borde al centro.
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Fría de nevera también está muy buena, con una textura más firme, casi de flan. Se conserva tres o cuatro días tapada en el frigorífico y, a diferencia del bizcocho clásico, el último trozo está tan jugoso como el primero.
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