Ubicada a pocos metros de la calle Fuencarral, esta bodega, fundada en 1892, es un verdadero símbolo del barrio de Malasaña y un destino imperdible para los aficionados a la tortilla de patatas. No es de extrañar, ya que su receta es una combinación perfecta de jugosidad, sabor y exquisitez. Además, el resto de los pinchos y raciones de su menú no dejan indiferente a nadie. Croquetas, alcachofas, salmorejo... La cocina tradicional, como nunca antes la habías experimentado.