¿Te sale pelusa blanca en la tierra de las macetas? El truco de los jardineros está en tu especiero y cuesta céntimos
Riegas, la tierra tarda en secarse y un día aparece una telaraña blanca sobre el sustrato. No es una plaga, y la solución no está en el vivero: está entre el pimentón y el orégano.

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Lo primero, tranquilidad: esa pelusa blanca es moho, no un insecto, y casi siempre son hongos saprófitos. Viven de la materia orgánica del sustrato, no de tu planta, y aparecen por la combinación de siempre: riego de más, poca luz y aire quieto. La planta suele estar perfecta debajo.
El truco que circula desde hace años entre jardineros es espolvorear canela en polvo sobre la tierra. Tiene base: el cinamaldehído, el compuesto que da olor a la canela, ha mostrado actividad antifúngica en estudios de laboratorio. Lo que no tiene es magia, así que conviene usarlo bien.
Cómo se hace (y qué hacer antes)
- Retira la capa afectada: los dos primeros centímetros de sustrato, con la pelusa, a la basura.
- Deja secar: sin regar hasta que la tierra esté seca a dos dedos de profundidad. Este es el paso que arregla el problema; la canela solo lo remata.
- Espolvorea canela: una capa fina sobre la superficie, como quien decora un capuchino. Media cucharadita para una maceta de 20 centímetros sobra.
- Ventila y da luz: aleja la maceta de la esquina húmeda y riega por el plato las siguientes semanas.
- Repite si vuelve: mismo protocolo. Si vuelve tres veces, el problema es el riego, no el hongo.

Ojo: la canela funciona como barrera en la superficie. No cura una raíz podrida ni sustituye a un fungicida cuando la planta ya está mustia con la tierra mojada. Eso es pudrición de raíz y se resuelve trasplantando.
Regla rápida: pelusa blanca y algodonosa con la planta bien, saprófito. Olor agrio, tierra encharcada y planta que se cae, raíz podrida. Lo primero se arregla con canela y paciencia; lo segundo, con maceta nueva.
Para qué más sirve (y para qué no)
- Esquejes y cortes de poda: espolvoreada sobre el corte actúa como cicatrizante casero y reduce el riesgo de que entre un hongo.
- Semilleros: una capa fina ayuda contra el «damping-off», el hongo que tumba las plántulas recién nacidas. Con matiz: la evidencia es de laboratorio y con aceites esenciales o extractos; nadie ha probado en un estudio el polvo del supermercado tal cual.
- Mosquitos del sustrato: esos bichitos negros que salen volando al regar. La canela les quita comida, pero no los mata.
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Sobre esto último, la guía de manejo de la Universidad de Connecticut es clara: las larvas «se alimentan de hongos y materia orgánica en descomposición, pero también se alimentan de las raíces de las plantas», y la receta contra ellas es la misma que contra el moho, mantener el sustrato lo más seco posible, más trampas adhesivas amarillas para los adultos.
Los estudios que han comparado variedades dan ventaja a la canela de Ceilán sobre la cassia, que es la que suele venderse a granel. En la práctica, la que huele fuerte es la que sirve: el olor es el cinamaldehído.
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