En la azotea del número 5 de la Plaza de la Villa se instalaron 25 campanas en 1986. El conjunto dejó de sonar tras las quejas recibidas durante la Alcaldía de Alberto Ruiz-Gallardón.
Ahora, el concejal no adscrito Ignacio Ansaldo propone estudiar su recuperación. Una opción consistiría en instalar un sistema eléctrico y una centralita con teclado para programar melodías clásicas o temas populares madrileños. En Navidad podrían sonar villancicos.
Ansaldo también plantea convertirlo en un carillón manual. Para ello habría que elevar las cuatro toneladas y media que pesa e instalar debajo una cabina con teclado y espacio para una persona. Como tercera posibilidad, propone trasladarlo a un lugar público, como la Plaza de Oriente.
El conjunto tiene suficientes campanas para alcanzar el mínimo exigido, pero técnicamente no es un carillón auténtico: carece de teclado manual y pedalero. Según explicó Ansaldo en la comisión de Cultura, Turismo y Deporte, también deben estar afinadas y conectadas a un teclado de bastones; el mínimo es de más de 23 campanas. Las mayores llevan nombres madrileños: Almudena, Atocha, Paloma, Susana y Casta.
El edil vinculó la propuesta con la declaración de la Unesco de 2022, que reconoció el toque manual de campanas en España, incluidos los carillones manuales, como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Los carillones monumentales son poco habituales en España. Entre ellos figuran el del Monasterio de El Escorial (Madrid) y el del Palau de la Generalitat (Barcelona). También están el de la basílica de Sant Pasqual (Castellón) y el de la Torre de la Dalia (Terrassa, Barcelona). El reloj de la Puerta del Sol, en cambio, es un reloj con carillón automático.