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A George R. R. Martin le gusta esta serie más que ‘Juego de tronos’: si te va la fantasía, tienes que verla

Cuando el creador de Poniente recomienda una serie de espadas, guerreros y reinos en guerra, el gremio de la fantasía presta atención. George R. R. Martin lo hizo con <em>El último reino</em> (<em>The Last Kingdom</em>), y no con la boca pequeña.

El último reino: muros de escudos y batallas a ras de suelo.
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Lo escribió en su propio blog, Not a Blog, en octubre de 2015, días antes del estreno. Se declaró gran aficionado a la novela histórica y llamó a Bernard Cornwell, el autor de los libros en los que se basa la serie, el escritor "que escribe las mejores batallas de cualquier autor que haya existido". Después vio el primer episodio y volvió a la entrada para añadir su veredicto:

"Vi el primer episodio y me pareció estupendo. Muy fiel al libro de Cornwell", escribió Martin.

En la misma entrada se deshizo en elogios hasta con la cabecera de la serie, que describió como una mezcla de Juego de tronos, 300 y Bonanza. Viniendo de quien viene, el sello de calidad no puede ser más claro.

De qué va

Estamos en la Inglaterra del siglo IX, cuando la isla no es todavía un país sino un puñado de reinos sajones que caen uno tras otro ante los vikingos daneses. Solo Wessex, gobernado por Alfredo el Grande, resiste.

En medio está Uhtred de Bebbanburg, el protagonista. Nacido en una familia noble sajona, es capturado de niño por los daneses y criado por ellos como uno más. Ya adulto, queda dividido entre dos pueblos que lo consideran a la vez propio y extraño, y su objetivo de toda la vida es uno solo: recuperar la fortaleza familiar de Bebbanburg, que le arrebataron.

Intrigas y alianzas: en El último reino, una traición pesa tanto como un ejército.

El conflicto de lealtades es el motor de la serie, y su protagonista lo resume en la frase que repite temporada tras temporada: el destino lo es todo.

Por qué engancha a quien echa de menos Poniente

El último reino no tiene dragones ni magia, pero comparte con Juego de tronos casi todo lo demás:

  • Batallas a ras de suelo, con muros de escudos, barro y combates cuerpo a cuerpo que justifican la fama de Cornwell.
  • Intrigas de corte en las que una traición pesa tanto como un ejército.
  • Personajes grises, empezando por un héroe arrogante, impulsivo y difícil de querer en más de un episodio.
  • Un final cerrado. La historia llega a donde tenía que llegar, algo que los fans de Poniente saben valorar.

Detrás hay además una base histórica real. Alfredo el Grande existió, las invasiones danesas también, y Bebbanburg es el actual castillo de Bamburgh, que sigue en pie sobre la costa de Northumberland.

El dato que más sorprende a los fans: Bernard Cornwell desciende de la familia de los Uhtred, los señores históricos de Bebbanburg. Escribir la saga fue, en parte, contar la historia de sus propios antepasados.

Esa conexión personal se nota en el cariño con el que está construido Uhtred, y explica por qué la serie se tomó tan en serio la fidelidad a los libros que tanto celebró Martin.

Temporadas, reparto y dónde verla

La serie arrancó en la BBC en 2015 y, a partir de la tercera temporada, pasó a producirla Netflix. Son cinco temporadas y 46 episodios, que adaptan Sajones, vikingos y normandos, la saga de trece novelas de Cornwell.

Alexander Dreymon da vida a Uhtred, en el papel que lo hizo conocido en todo el mundo, y David Dawson interpreta a un Alfredo el Grande frágil de salud y temible de cabeza, para muchos el mejor personaje de la serie.

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La historia se cierra con una película, Siete reyes deben morir (2023), que funciona como epílogo y remata el destino de Uhtred. Serie y película están disponibles completas en Netflix en España, así que el maratón puede empezar esta misma noche.

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