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Ensalada de zanahoria a la marroquí: un aliño especiado y un aroma que conquista

En una mesa marroquí, la comida empieza mucho antes del plato principal. Llegan primero varios cuencos pequeños de ensaladas cocidas, frías o templadas, para picar con pan: berenjena, pimiento asado, tomate... y casi siempre, una de zanahoria naranja brillante que huele a comino desde lejos.

Ensalada de zanahoria cocida: en Marruecos se sirve en cuencos para picar con pan.
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Es una de las recetas más sencillas de esa cocina y una de las que mejor viaja. Lleva ingredientes que hay en cualquier despensa española, se prepara en media hora y mejora con las horas, así que es perfecta para hacerla con antelación.

Los ingredientes

Para seis raciones de aperitivo o guarnición:

  • 500 g de zanahorias, peladas y cortadas en rodajas finas.
  • 1 diente de ajo.
  • 1 cucharadita de comino molido y 1 cucharadita de pimentón dulce.
  • 1 pizca de canela y 1 pizca de cayena, más o menos generosa según el gusto por el picante.
  • 1 pellizco de azúcar.
  • 100 ml de aceite de oliva virgen extra y 30 ml de zumo de limón.
  • 1 cucharadita de sal.
  • Perejil o cilantro fresco picado para terminar.

La pizca de canela es la firma marroquí del plato. Aporta un fondo cálido que redondea el comino y el pimentón, y basta muy poca cantidad para notarlo.

Zanahoria en rodajas finas: tierna, pero sin perder la forma.

Cómo se hace

  1. Cuece las zanahorias al vapor o en agua con sal, unos 8-10 minutos, hasta que estén tiernas pero firmes.
  2. Prepara el aliño mientras tanto: maja o tritura el ajo con las especias y el azúcar, y añade el aceite, el limón y la sal.
  3. Escurre las zanahorias y viértelas todavía calientes en un bol.
  4. Riégalas con el aliño y mezcla bien.
  5. Deja macerar mientras se enfrían y, a ser posible, unas horas en la nevera.
  6. Termina con las hierbas frescas justo antes de servir.

Si se quiere más aroma, el comino se puede tostar unos segundos en una sartén seca antes de molerlo o de mezclarlo con el resto. La diferencia se nota en cuanto se abre el bote.

El secreto está en aliñar las zanahorias en caliente: al enfriarse, absorben el aceite, el limón y las especias, y el sabor llega hasta el centro de cada rodaja.

Si se aliñan frías, el aceite se queda en la superficie y la ensalada sabe a zanahoria con salsa por encima. Unos minutos de diferencia en el orden de los pasos cambian el resultado por completo.

El punto de cocción y el reposo

La textura es lo único que puede fallar. Cocida de más, la zanahoria se deshace al mezclarla y la ensalada se convierte en puré; cocida de menos, no absorbe el aliño. El punto justo es cuando un cuchillo entra con facilidad, pero la rodaja conserva su forma.

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Con unas horas de reposo, la ensalada gana muchísimo, y preparada con antelación sale todavía mejor, porque las especias tienen tiempo de impregnarlo todo. En un táper cerrado aguanta tres o cuatro días en la nevera, y conviene sacarla un rato antes de servir para que el aceite recupere su fluidez.

Acompaña de maravilla la carne a la plancha, el pollo asado, el cuscús o unas brochetas, y funciona sola como entrante con un buen pan para mojar en el aliño, que es como se come en Marruecos.

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