La investigación llega hasta una incubadora: allí se observa cómo responden las muestras de tejido a distintas pruebas. El análisis permite estudiar si ciertas alteraciones asociadas a una patología pueden revertirse o mejorar.
El trabajo forma parte de las líneas que impulsa el Instituto Madrileño de Estudios Avanzados (IMDEA) en nutrición de precisión. Un equipo multidisciplinar recopila primero información del paciente mediante un cuestionario y utiliza esos datos para establecer las pautas del estudio personalizado.
Después se obtiene una biopsia de tejido para analizar su comportamiento en el laboratorio. Las pruebas buscan profundizar en la relación entre los nutrientes y el organismo, y explorar posibles vías de intervención.
El cáncer y la obesidad figuran entre las patologías estudiadas. La investigación también aborda la intolerancia a la lactosa.
El objetivo es diseñar estrategias nutricionales ajustadas a las características de cada paciente y orientadas a mejorar su calidad de vida. El trabajo aspira además a abrir oportunidades para las industrias alimentaria y farmacéutica mediante el desarrollo de soluciones aplicadas a la salud.