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Los robots vienen a por el tajo: el albañil de acero que levanta 60 m² de pared al día empieza a trabajar en obra en 2027

Se llama Walter, escrito WLTR, y no se cansa, no se toma el bocadillo de las diez y coloca cada ladrillo con precisión milimétrica. Este robot albañil acaba de pasar una semana de demostraciones en Francia, y su nuevo socio quiere tenerlo en una obra de verdad a principios de 2027.

Robots en la obra: la automatización de la construcción ya tiene fecha en Europa.
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Las cifras explican el revuelo: hasta 60 metros cuadrados de muro en una jornada, a un ritmo habitual de 5 a 6 metros cuadrados por hora, con picos de 10. Es el trabajo de varios albañiles a la vez.

Quién está detrás

El robot lo desarrollan desde 2021 la empresa KM Robotics y el fabricante de ladrillos Wienerberger, a través de su unidad tecnológica GreenBuild. La prueba francesa la ha organizado Bouygues Construction, una de las grandes constructoras europeas, en Scale One: un centro de ensayos de 2.500 metros cuadrados que abrió en octubre en Chilly-Mazarin, al sur de París, dentro del programa público Francia 2030.

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El nombre tiene su juego: wall, muro en inglés, más las letras de tierra, la arcilla de la que salen los ladrillos.

Cómo trabaja un albañil de acero

El sistema es un gran brazo robótico montado sobre una base móvil. Su funcionamiento, paso a paso:

  1. Un operador carga el plano digital del muro, y el sistema calcula la posición exacta de cada ladrillo.
  2. Láseres y sensores guían el brazo y revisan cada pieza en busca de defectos antes de colocarla.
  3. En lugar de mortero, usa espuma adhesiva seca, más rápida de aplicar y sin tiempos de fraguado.
  4. Levanta hasta 3,5 metros de altura sin necesidad de andamio.

Hay un detalle importante: no trabaja con cualquier ladrillo. Usa piezas especiales, llamadas Robot Ready, que Wienerberger fabrica en siete países europeos para muros de 19 a 30 centímetros de grosor.

Walter ya tiene currículum: más de cien proyectos en República Checa, Austria, Eslovaquia, Polonia, Hungría y Reino Unido, 12 unidades en activo y más de 55.000 metros cuadrados de muro levantados.

Lo de Francia, por tanto, es el salto a uno de los mercados de construcción más grandes de Europa de la mano de una constructora de primera fila. Si funciona allí, el camino hacia el resto del continente queda muy despejado.

El modelo de negocio: se alquila con conductor

Nadie se va a comprar un Walter para la obra de la esquina. Se alquila junto con un operador especializado y se factura por metro cuadrado de muro levantado, con un coste que, según sus responsables, es comparable al de la mano de obra tradicional y con plazos de obra más cortos.

No está solo en la carrera. En Australia, el robot Hadrian X ya trabaja en obras del propio país, de Estados Unidos y de México, y la competencia por automatizar la parte más dura de la construcción empieza a tener nombre propio en varios continentes.

Por qué en España se mira con atención

El momento no puede ser más oportuno. La Confederación Nacional de la Construcción calcula que el sector necesitará unos 700.000 trabajadores nuevos en los próximos años para cubrir jubilaciones y el aumento de proyectos, y las vacantes sin cubrir se han multiplicado por cuatro desde 2016.

Ladrillo a ladrillo: el oficio necesita relevo y en España faltan manos para construir.

El relevo generacional es el gran agujero: según BBVA Research, cerca del 68 % de los albañiles españoles tiene más de 45 años. Y eso con sueldos que ya no son los de hace una década, porque un oficial de primera con experiencia puede superar los 28.000 euros brutos al año.

En un país donde faltan viviendas y faltan manos para construirlas, un robot que levanta en un día el muro de varios albañiles deja de ser ciencia ficción y pasa a ser una cuestión de calendario.

El oficio, de momento, cambia más de lo que desaparece: alguien tiene que preparar la obra, manejar el robot y rematar todo lo que no es un muro recto, como las esquinas complicadas, las instalaciones y los acabados. La figura que viene es la del albañil que, además de la paleta, sabe cargar un plano en una tableta.

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