Los nueve círculos del infierno llegarán a las paredes de la Fundación Canal en dos interpretaciones diferentes. Del 7 de octubre al 5 de enero, la sala Mateo Inurria 2 acogerá la exposición «El infierno de Dante. Doré y Rauschenberg». Aquí se reunirán por primera vez las dos series completas de Gustave Doré y Robert Rauschenberg dedicadas a la primera parte de la «Divina comedia».
En las 76 xilografías de Doré, las almas condenadas se pierden entre rocas, sombras y espacios inmensos. El artista del siglo XIX convierte el mundo de Dante en un espectáculo lúgubre, donde la magnitud del paisaje hace que el ser humano parezca especialmente pequeño.
Casi un siglo después, Rauschenberg vio en ese mismo texto ecos de su época. Sus 35 litografías offset de la década de 1960 vinculan el poema con la sociedad de su tiempo y sus conflictos. En lugar de escenas completas, ante el espectador surgen fragmentos que conforman otra imagen del infierno.
La comisaria Lola Durán Úcar propone comparar estas obras y observar cómo cambia la interpretación de una misma historia. Para emprender este viaje no es necesario recordar todos los pecados y su distribución por círculos, pero seguramente reconoceremos algunas debilidades humanas.