Aunque las autoridades insisten en que actualmente no representa un riesgo inmediato, la actuación permitirá adaptar el pasillo a la normativa y modernizar completamente este punto estratégico de la red de metro. El proyecto cuenta con un presupuesto de 1,5 millones de euros.
Durante las obras, quienes necesiten cambiar entre la línea roja y la verde tendrán que acceder al exterior y caminar entre accesos de la estación para completar el recorrido. TMB ha programado el cierre en verano para reducir el impacto sobre la movilidad diaria, aprovechando la bajada habitual de pasajeros durante julio y agosto.
El corte llega además en un momento especialmente sensible para la red de metro. Actualmente, el enlace entre L1 y L5 en plaza de Sants también permanece fuera de servicio por trabajos de accesibilidad y ampliación. Esto deja a varios de los grandes puntos de conexión de Barcelona funcionando con restricciones simultáneas.
La estación de Plaça Catalunya es uno de los grandes nodos de transporte de la ciudad y conecta metro, Rodalies, FGC y numerosas líneas de autobús. Cada día, miles de personas utilizan sus pasillos para desplazarse entre el Eixample, Ciutat Vella y otras zonas clave de Barcelona. Por eso, cualquier intervención en este punto tiene un impacto inmediato en la rutina urbana y en la movilidad del centro de la ciudad.