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¿Mides 1,70 y pesas 73 kilos? Para la OMS ya es sobrepeso: mira el tope de tu altura

Si mides 1,70 y la báscula marca 73, según la tabla de la OMS ya estás en sobrepeso. Por un kilo. El tope de tu altura está en 72.

El perímetro de cintura, el dato que el IMC no ve.
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Antes de tirar la báscula por la ventana, conviene entender de dónde sale ese número y, sobre todo, lo que no sabe de ti.

El IMC no distingue entre grasa, músculo y hueso.

La tabla, por alturas

El índice de masa corporal se calcula dividiendo el peso en kilos entre la altura en metros al cuadrado. La OMS considera "normal" el rango de 18,5 a 24,9. Traducido a kilos:

  • 1,50 m: de 42 a 56 kilos.
  • 1,60 m: de 47 a 64.
  • 1,65 m: de 50 a 68.
  • 1,70 m: de 53 a 72.
  • 1,75 m: de 57 a 76.
  • 1,80 m: de 60 a 81.
  • 1,90 m: de 67 a 90.

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Por debajo de 18,5 se habla de bajo peso; entre 25 y 29,9, de sobrepeso; a partir de 30, de obesidad.

Traducción: son cuatro casillas para 48 millones de personas. Un número redondo que sirve para mirar poblaciones enteras, no para decirle a nadie cómo está de salud.

Lo que el IMC NO ve

Y es bastante:

  • No distingue grasa de músculo. Un jugador de rugby y alguien sedentario del mismo peso y altura dan el mismo IMC.
  • No sabe dónde está esa grasa. La que se acumula en el abdomen es la que más se asocia a riesgo cardiovascular; la fórmula no la localiza.
  • No mira la edad ni el sexo. A partir de cierta edad, la composición corporal cambia sin que la báscula se entere.
  • No mide nada más. Ni tensión, ni azúcar, ni colesterol, ni forma física, que es lo que de verdad revisa un médico.

Por eso el NIDDK estadounidense recomienda mirar el IMC junto al perímetro de cintura, que se toma con una cinta métrica a la altura del ombligo. Las referencias más usadas sitúan la señal de alarma a partir de 88 centímetros en mujeres y 102 en hombres.

Ojo a cómo se usa este dato: el IMC es una herramienta de cribado, no un diagnóstico ni una nota. Si el número te preocupa, la conversación es con tu médico de cabecera, no con una tabla de internet.

Dicho lo cual, tampoco conviene tirar el dato entero a la basura. Como fotografía de partida sirve: es rápido, es gratis y señala en qué zona de la tabla estás. Lo que no hace es explicar por qué estás ahí, y eso es justo lo que importa.

La fórmula, por cierto, no la inventó ningún nutricionista: la ideó en el siglo XIX el matemático belga Adolphe Quetelet para estudiar estadísticas de población. Nunca estuvo pensada para medir a una persona concreta, y de ahí vienen casi todos sus problemas.

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