El cambio afecta tanto a residentes como a turistas. Los abonos pasan a formato recargable y ya no se utilizan los clásicos billetes magnéticos, lo que elimina gestos habituales como introducir el ticket en la máquina o comprobar los viajes en papel.
Para quienes visitan la ciudad, los títulos turísticos también se adaptan al nuevo sistema. Se mantienen sin recargo adicional, aunque ahora funcionan bajo el mismo modelo digital que el resto de abonos.
La transición no termina aquí. TMB ya trabaja en el siguiente paso: permitir el acceso directo con tarjeta bancaria o móvil, sin necesidad de comprar billete previamente. Esto hará el proceso aún más rápido y automático.
El objetivo es simplificar el uso del transporte y reducir el papel. Barcelona se alinea así con otras grandes ciudades que apuestan por sistemas contactless para agilizar los desplazamientos diarios.
Si usas el metro, tendrás que adaptarte al sistema digital si aún no lo has hecho. Ya no podrás comprar billetes de cartón, así que necesitarás tarjeta o móvil. A cambio, el acceso será más rápido y cómodo, especialmente cuando llegue el pago directo con tarjeta bancaria. Para turistas, el cambio también simplifica el uso del transporte sin complicaciones adicionales.