El refuerzo se notará especialmente en las líneas más utilizadas, con aumentos importantes de frecuencia a lo largo del día y también por la tarde. Además, habrá más personal en estaciones clave para gestionar flujos, mejorar la seguridad y facilitar la experiencia de los usuarios.
Mientras el metro gana protagonismo, el transporte en superficie se complica. Varias calles estarán cerradas por las actividades, lo que obligará a desviar o limitar numerosas líneas de bus, especialmente en zonas como Sants o el eje central entre Diagonal y Gran Via.
La gran zona peatonal prevista para la jornada afectará a algunos de los recorridos más habituales. Esto hará que el metro sea, en la práctica, la opción más rápida y fiable para moverse por el centro durante el día.
El operativo responde a un crecimiento constante de usuarios en Sant Jordi, una fecha que ya registra cifras récord de desplazamientos. La ciudad adapta así su transporte a un evento que cada año atrae a más personas y cambia el ritmo habitual de calles y estaciones.
Si te mueves por Barcelona en Sant Jordi, lo más práctico será usar el metro, ya que habrá más trenes y menos interrupciones que en superficie. En cambio, si dependes del bus, tendrás que prever desvíos y posibles retrasos. Planificar el recorrido con antelación y evitar el coche puede ahorrarte tiempo en un día en el que la ciudad estará mucho más llena de lo habitual.