Con 173.000 abonados y hasta 16 usos diarios por bicicleta, el Bicing tiene poco margen para dejar vehículos fuera de la calle. Sus 8.000 bicis conviven con problemas de baterías durante las olas de calor, incidencias con la aplicación y fallos en los frenos.
La empresa municipal BSM ha penalizado con 150.000 euros a la concesionaria, la UTE Pedalem, por incumplir los compromisos de disponibilidad y agilidad en el mantenimiento. El Ayuntamiento acompaña la sanción con un plan de choque para aliviar la presión sobre el servicio.
Las 3.000 bicicletas mecánicas serán eléctricas
La principal medida es convertir las 3.000 bicicletas mecánicas en eléctricas durante el primer semestre de 2027. El Bicing cuenta ya con 5.000 eléctricas; cuando termine la transformación, toda la flota tendrá asistencia eléctrica.
La teniente de alcalde de Urbanismo y Movilidad, Laia Bonet, explicó que las eléctricas representan el 62% de las bicicletas, pero concentran el 86% de los usos. Según Bonet, la conversión responde a que la mayoría de usuarios las busca y las prefiere.
El plan añade 400 bicicletas eléctricas antes de que termine 2026. La idea es que las unidades que estén en el taller no reduzcan tanto la disponibilidad en las estaciones. También contempla más recursos para piezas de sustitución, sobre todo para frenos y baterías.
Las mejoras costarán 5,8 millones de euros. La mayor parte se destinará a los kits necesarios para electrificar las mecánicas: el gasto se concentra en motores y controladores, con el cableado como otro componente del conjunto.
Más mantenimiento para una flota muy utilizada
Los frenos traseros son uno de los puntos más delicados: usuarios han comunicado accidentes relacionados con su mal estado. Denunciar estos casos resulta complicado, porque la normativa de uso obliga a cada persona a comprobar que la bicicleta esté en buenas condiciones antes de utilizarla.
El plan prevé reforzar mecánicos de taller y de calle, además del personal de logística que redistribuye bicicletas entre estaciones. En el esquema descrito, a los 30 mecánicos habituales se suman otros seis en turno nocturno durante los meses de primavera a otoño.
Los sindicatos, donde CGT tiene mayoría, llevan años reclamando que esos trabajadores de temporada pasen de fijos discontinuos a formar parte de la plantilla. También señalaban que las bicicletas tenían ocho años de antigüedad y pedían que pasaran regularmente por el taller, sin esperar a que dejaran de funcionar.
Fuentes sindicales cifran en 165 las personas que trabajan en el Bicing, entre mantenimiento de estaciones y talleres, logística y reparto, supervisión, sistemas, oficinas y laboratorio. Las movilizaciones laborales coincidieron con el relevo de concesionaria y con la negociación del convenio de 2023, que incluyó ocho días seguidos de huelga. La compra de PBSC por Lyft y la posterior adquisición de Serveo por la compañía estadounidense también inquietaron a la plantilla.
Un servicio que creció con la demanda
El Bicing nació en 2007 con Clear Channel como concesionaria, con 200 bicicletas y 14 estaciones. Con los años llegó a las 6.000 bicicletas. En 2019, el contrato pasó a la UTE Pedalem Barcelona, formada por CESPA-Serveo (Ferrovial) y la canadiense PBSC.
El contrato arrancó con 7.000 bicicletas, de las que solo 300 eran eléctricas; la flota ha crecido hasta las 8.000 actuales, con 5.000 eléctricas. La expansión de las estaciones y el uso de bicicletas eléctricas impulsaron el servicio, y los desplazamientos han aumentado un 56% durante el contrato. Las eléctricas facilitan los trayectos mar-montaña, aunque su mayor peso y su uso más frecuente aceleran el desgaste de los frenos.
La movilidad urbana también incluye la gestión de las zonas de bajas emisiones, abordada en este artículo sobre las ZBE.
El Bicing se acerca al final de su segunda generación de bicicletas y estaciones. La tercera está prevista para el 1 de enero de 2029 y contempla una flota de 12.000 bicicletas.