El concurso ha cobrado actualidad este 31 de agosto porque Alstom, fabricante de los trenes más recientes de las líneas 1 y 3, ha confirmado que estudia presentar una oferta. El contrato todavía no está adjudicado y, por tanto, no se conoce qué empresa construirá finalmente los nuevos vehículos.
De los 35 trenes incluidos en la licitación, 13 servirán para reforzar directamente la red convencional. Cuatro irán a la L1, tres a la L2, cinco a la L3 y uno a la L4. La compra contempla además la posibilidad de incorporar cuatro unidades adicionales.
Los otros 22 están relacionados con la futura puesta en servicio del tramo central de la L9, pero el movimiento será algo más complejo que enviar directamente los nuevos trenes a esa línea. TMB prevé incorporar nuevas unidades a la L2 y trasladar 22 de sus trenes actuales a la L9, ya que pertenecen a la misma serie utilizada en los tramos automáticos.
La L5 tampoco recibirá directamente uno de los 13 trenes de refuerzo, aunque sí se beneficiará de la reorganización. Cuando lleguen las nuevas unidades a la L3, parte de los trenes que circulan actualmente por la línea verde podrán pasar a la azul.
El objetivo final es reducir los tiempos de espera en toda la red convencional. En hora punta, la L1 pasaría de unos tres minutos entre trenes a 2 minutos y 38 segundos. La L5 bajaría de 2:29 a 2:15, mientras que la L2 pasaría de 3:15 a 2:50.
Los cambios también alcanzarán a las líneas con frecuencias algo más amplias. La previsión de TMB sitúa la L3 en 3 minutos y 20 segundos, frente a los 3:28 actuales, y la L4 en 3:26, frente a unos 3:57. Son mejoras previstas para cuando esté desplegada la nueva flota, no para los próximos meses.
La compra responde al crecimiento de la demanda. El metro cerró 2025 con 479,9 millones de validaciones, un 2,4% más que el año anterior, y este abril superó por primera vez los dos millones de viajes en un único día laborable durante Sant Jordi.
La operación actual tampoco debe confundirse con la mayor compra de trenes de la historia de TMB. Ese récord corresponde al pedido anterior de 50 unidades de las series 7000 y 8000, adjudicado a Alstom por cerca de 319 millones de euros. Los 26 trenes de la serie 7000 renovaron la L3 y los 24 de la serie 8000, la L1; el último entró en servicio en junio de 2025.
Aquella renovación sustituyó alrededor de un tercio de la flota y permitió retirar los últimos convoyes que contenían elementos con amianto. Ahora la siguiente fase persigue un objetivo diferente: aumentar capacidad y frecuencia y disponer de material suficiente para la expansión de la L9.
La licitación de los 35 trenes es además el segundo intento. El concurso anterior, planteado inicialmente para 39 unidades, quedó desierto. TMB modificó las condiciones y lanzó de nuevo el procedimiento este verano, permitiendo que un fabricante pueda optar al conjunto del pedido. La siguiente fecha relevante llegará cuando se conozcan las empresas que presentan oferta y, posteriormente, la adjudicataria.