La lucha contra el mosquito tigre en Barcelona ha incorporado una técnica poco habitual que, a primera vista, puede parecer contradictoria: introducir miles de insectos en espacios donde precisamente se quiere reducir su presencia.
Sin embargo, los ejemplares liberados tienen una característica fundamental. Son machos tratados con la bacteria Wolbachia, que provoca una incompatibilidad reproductiva cuando se aparean con las hembras silvestres.
La iniciativa está coordinada por la Agència de Salut Pública de Barcelona (ASPB) y se desarrolla como una prueba piloto en dos zonas de la ciudad.
Cómo funciona el método que impide la reproducción
El procedimiento consiste en utilizar una bacteria que se encuentra de forma natural en numerosas especies de insectos.
Los científicos introducen Wolbachia en los mosquitos tigre machos y posteriormente los liberan para que se apareen con las hembras presentes en el entorno.
Cuando se produce ese apareamiento, la incompatibilidad reproductiva impide que los huevos den lugar a nuevos mosquitos.
Así, aunque las hembras continúen poniendo huevos, una parte de ellos no llegará a desarrollarse.
El responsable de servicio de la ASPB, Tomàs Montalvo, explica que el objetivo inicial es estabilizar la población y, posteriormente, conseguir una reducción progresiva del número de mosquitos tigre en Barcelona.
A diferencia de otros métodos de control, esta técnica actúa sobre la reproducción de los insectos sin necesidad de aplicar insecticidas en los espacios tratados.
¿Por qué liberar más mosquitos no supone más picaduras?
Una de las principales particularidades del proyecto es que únicamente se liberan ejemplares machos.
Los mosquitos tigre machos no pican a las personas. Son las hembras las que necesitan alimentarse de sangre durante su ciclo reproductivo y las que pueden transmitir determinadas enfermedades.
Por tanto, la introducción de estos ejemplares no debería provocar un aumento de las picaduras.
Los insectos utilizados en la prueba llegan desde Estados Unidos, donde reciben el tratamiento con Wolbachia. Antes de su liberación en Barcelona, pasan los controles de seguridad veterinaria correspondientes.
La ASPB destaca también que el procedimiento permite evitar el uso de biocidas, una ventaja desde el punto de vista ambiental.
Dos zonas de Barcelona participan en el experimento
Para comprobar cómo funciona el sistema en diferentes condiciones, los investigadores han seleccionado dos espacios con características distintas.
El primero se encuentra en el entorno del Parc de la Ciutadella y el Zoo de Barcelona, donde predominan las zonas verdes y los espacios naturales.
El segundo es la plaza de les Corts, situada en un entorno más urbano.
Esta distribución permitirá comparar la evolución de las poblaciones de mosquitos en ambos escenarios y estudiar si el método presenta diferencias de eficacia según las características del lugar.
Los técnicos realizarán un seguimiento de los resultados para determinar hasta qué punto las liberaciones consiguen reducir la reproducción.
Cerca de un millón y medio de mosquitos liberados desde mayo
La prueba piloto tiene una dimensión considerable.
Cada semana se liberan aproximadamente 80.000 mosquitos tigre machos tratados con Wolbachia en los espacios seleccionados.
Según los cálculos de la ASPB, desde el inicio del proyecto en mayo ya se han introducido cerca de 1,5 millones de ejemplares.
La cifra no significa que la ciudad tenga ahora un millón y medio de mosquitos adicionales de forma permanente. Los insectos tienen un ciclo de vida limitado y el objetivo de las liberaciones continuadas es aumentar las posibilidades de apareamiento con las hembras silvestres.
¿Cuándo se sabrá si funciona?
Por ahora, Barcelona se encuentra en la fase de evaluación.
Los investigadores necesitan observar la evolución de las poblaciones durante un periodo suficientemente largo para determinar si la técnica consigue primero frenar su crecimiento y después reducir su presencia.
Existen antecedentes positivos en países de latitudes tropicales, donde los mosquitos representan un problema importante de salud pública por su capacidad para transmitir enfermedades.
No obstante, los resultados de Barcelona todavía están pendientes de evaluación, por lo que no se puede afirmar que el método haya conseguido reducir la población local.
Si la prueba confirma su eficacia, la ciudad dispondrá de una nueva herramienta para combatir el mosquito tigre mediante el control de su reproducción y sin recurrir a tratamientos químicos en los espacios donde se aplica.