Los pescaderos tienen claro qué día de la semana comprar el pescado — y no es el que piensas: casi nadie acierta
Casi todo el mundo compra el pescado el viernes o el sábado, pensando en la comida del fin de semana. Los pescaderos, cuando compran para su propia casa, miran otro día del calendario.

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Es el miércoles, y quien lo dice lleva el mostrador en el apellido: José Antonio Oñate, de la Pescadería Oñate del Mercado de la Paz de Madrid, lo resume sin misterio: "es el miércoles, que es cuando está más fresco".
El viaje que explica la fecha
La lógica no está en la pescadería, está en el mar. Buena parte de la flota española descansa el fin de semana y vuelve a faenar en la madrugada del lunes. A partir de ahí arranca una cadena con horarios fijos:
- Lunes: los barcos salen y pescan.
- Lunes a martes: la captura se desembarca, se prepara y se expide desde los puertos.
- Noche del martes: el pescado nacional entra en Mercamadrid a partir de las once o las doce.
- Miércoles por la mañana: pasa del mayorista al mostrador de la pescadería.
El miércoles, por tanto, no es una superstición de gremio: es el primer día de la semana en que el género nacional recién capturado está físicamente en la tienda.
Traducción: el pescado del miércoles lleva uno o dos días fuera del agua. El del lunes, o lleva desde el viernes, o ha llegado en avión. La diferencia no se ve en el precio, se ve en el calendario.
El matiz del lunes, que no es tan villano
Comprar pescado el lunes no es un error automático, y aquí el propio sector pide afinar: ese día los mostradores se nutren sobre todo de importación — Noruega, Dinamarca, Escocia, Chile —, que viaja en avión o tren y puede llegar en perfectas condiciones. Un salmón noruego del lunes puede estar más fresco que una merluza nacional del mismo día.

La trampa está en dar por hecho que todo lo del lunes es de la semana pasada, o que todo lo fresco es español. Ni lo uno ni lo otro: lo que decide es el origen y la fecha de llegada, no el día en sí.
Ojo a la excepción geográfica: todo esto aplica al interior del país, donde el pescado viaja por carretera. En los pueblos de costa, el género de la lonja de al lado puede estar en el mostrador el mismo día de la captura, y ahí el calendario lo marca la flota local, no Mercamadrid.
Las preguntas que valen más que el día
El consejo central de Oñate no es una fecha, es una conversación. Preguntar al pescadero cuándo llegó el género y de dónde viene no es desconfianza: es exactamente la información que él tiene y el cliente no.
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Para completar el examen a ojo, las señales clásicas siguen vigentes en pieza entera: ojos claros y brillantes, carne firme que recupera al presionar y olor a mar, no a amoniaco. Varían según la especie, pero un pescado que falla las tres a la vez no necesita segunda opinión.
Y un último apunte de estrategia doméstica: si la compra del miércoles es para el sábado, mejor pedir que lo preparen para congelar. Tres días en la nevera de casa le quitan al pescado justo la ventaja que el calendario le había dado.
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