La muestra parte de la investigación de los historiadores Ramon Naya Ortega y Lourdes Prades Artigas, de la Universidad de Barcelona, y analiza cómo una comunidad formada por personas de lenguas y culturas muy diversas consiguió comunicarse en un contexto marcado por la urgencia y el conflicto. El aprendizaje de idiomas y la lucha contra el analfabetismo aparecen aquí como herramientas fundamentales para la convivencia y la organización cotidiana.
Documentos de archivo, memorias y prensa producida por los propios brigadistas, tanto en el frente como en la retaguardia, permiten reconstruir esa realidad desde dentro. Los materiales revelan una dimensión pedagógica, cultural y profundamente humana que suele quedar fuera del relato militar.
«Hablamos diferentes idiomas pero una misma lengua», afirmaban los voluntarios. La frase resume el eje de una exposición que observa la guerra desde un lugar inesperado: la necesidad de comprender al otro.
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