La propuesta no obliga a nadie a cambiar su forma de disfrutar de la piscina. Cada usuario podrá decidir si entra al agua con bikini, bañador o sin ropa de baño, en un ambiente que busca ser tranquilo, respetuoso y abierto a personas de distintas edades y perfiles.
La jornada llega después de una experiencia similar celebrada en la piscina de Lago, en la Casa de Campo, donde la respuesta fue notable. Según los organizadores, más del 60% de los asistentes optaron por prescindir del bañador, con unas 350 personas participando en la actividad.
Detrás de la iniciativa hay asociaciones nudistas y colectivos que defienden el desnudo no sexualizado en espacios públicos. Su objetivo es abrir una conversación sobre los códigos de vestimenta, la relación con el propio cuerpo y el derecho a compartir instalaciones municipales sin convertir la diferencia en motivo de incomodidad.
La jornada mantendrá las normas habituales de las piscinas municipales. No se podrán hacer fotos ni vídeos sin consentimiento, se deberá respetar al personal y al resto de usuarios, y cualquier actitud de acoso o comportamiento invasivo podrá suponer la expulsión del recinto.
Las familias también podrán acudir con menores, ya que la actividad se plantea como una jornada de convivencia y no como un evento exclusivo para adultos. La clave estará en el respeto: quien quiera usar bañador podrá hacerlo, y quien prefiera no llevarlo también tendrá ese espacio.
La piscina de Aluche es uno de los puntos de referencia del verano en Latina, con instalaciones amplias y zonas verdes que suelen reunir a vecinos de distintas edades. Por eso, la elección del espacio no es casual: se trata de llevar una propuesta de libertad corporal a una piscina de barrio, no a un entorno cerrado o minoritario.
Esta jornada añade un debate distinto a la temporada de piscinas. No cambia las normas de todo el verano, pero sí abre un día para probar otra forma de usar un espacio público: más centrada en la convivencia, el consentimiento y la aceptación de cuerpos reales.