Editorial

Barcelona · Actualidad local

La botella de Carbonell que tienes en la cocina puede pasar a ser italiana en cuestión de semanas: 500 millones sobre la mesa

Hay una guerra abierta por el aceite de oliva y el campo de batalla está en tu despensa. La cifra sobre la mesa tiene tres ceros de más de los que te esperas.

El aceite es español; el comprador, cada vez menos.
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Lo que pasa cuando una marca "de toda la vida" cambia de dueño

Carbonell lleva más de un siglo siendo el mueble antiguo de las cocinas españolas: siempre ahí, con su señorita del abanico, sin que nadie se pregunte de quién es. Spoiler: no es tuya, ni del olivarero de Jaén. Pertenece a Deoleo, el mayor envasador de aceite de oliva del mundo, que además controla Koipe, Hojiblanca, Bertolli y Carapelli.

Y Deoleo está en venta. En una puja que se ha puesto muy fea, muy rápido.

Marcas españolas, propietarios financieros, compradores italianos y un gobierno mirando de reojo. Esto ya no va de aceite: va de quién manda en el aceite.

Los tres pretendientes (y el que va ganando)

La italiana Pietro Coricelli movió ficha en pleno ferragosto y puso 500 millones de euros encima de la mesa, además de exigir exclusividad en la negociación hasta cerrar la operación. Detrás quedaron:

  • Dcoop, la cooperativa andaluza, con unos 470 millones
  • Acesur, propietaria de Coosur y La Española, con unos 460
  • Coricelli, con 500 millones y prisa

Los accionistas de Deoleo, los fondos CVC y Alchemy, ya han comunicado a la CNMV que estudian vender sus participaciones. Traducción: esto va en serio y va rápido.

El sector español no lo está llevando bien

Desde Dcoop insisten en que el comprador debe estar alineado con la calidad y con la lucha contra el fraude, y avisan de que "sería malo para España perder el liderazgo en un sector tan estratégico". El alcalde de Córdoba, José María Bellido, lo dijo con menos diplomacia y más corazón:

"Si puede quedarse en la tierra, mejor que mejor", afirmó Bellido, que recordó que detrás de estas empresas hay "muchos pequeños productores".

El Ministerio de Agricultura tampoco disimula: fuentes del MAPA han trasladado que la posición del Gobierno sería favorable a que el comprador fuese una entidad española. El problema es que querer no es poder.

Carbonell, Koipe y Bertolli, en el mismo lote.

Por qué el "escudo antiopas" probablemente no sirva

El mecanismo que permite al Gobierno frenar compras extranjeras en sectores estratégicos tiene un pequeño detalle: el aceite de oliva no figura entre los sectores considerados críticos. Además, la estructura societaria de la oferta italiana añade capas jurídicas que complican cualquier intervención.

Mientras tanto, el Gobierno italiano estaría respaldando a Farmers Elite Global, el holding al que pertenece Coricelli. Porque claro que lo está respaldando.

El aceite es español, la marca es española, la sede es española. El dinero, en cambio, cada vez habla más italiano.

Y a ti, ¿en qué te afecta?

En el corto plazo, en nada: la botella seguirá costando lo que cueste y sabiendo a lo que sepa. En el medio plazo, es otra historia. Quien controle Deoleo controla el liderazgo mundial del aceite envasado y mercados clave como Estados Unidos, donde la marca importa más que el origen del olivo.

La operación podría cerrarse en las próximas semanas. Hasta entonces, mira tu botella con cariño: puede que esté a punto de cambiar de pasaporte.