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¿Te despiertas a las 3 con la pantorrilla hecha una piedra? 5 minutos antes de dormir bastan para que no vuelva a pasar

Estás en lo mejor del sueño y, de repente, tu pierna decide convertirse en una escultura de mármol con vida propia. Hay un motivo, y hay un remedio que no requiere ni farmacia ni fuerza de voluntad.

Los calambres nocturnos aparecen sobre todo en la pantorrilla, el muslo y el pie.
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Por qué tu pantorrilla te odia a las 3 de la mañana

La doctora Mounika Addula, de Banner Health, los define como "espasmos musculares involuntarios que ocurren por la noche", casi siempre en la pantorrilla, el muslo o el pie. Duran de segundos a varios minutos, y cuando se van dejan una resaca muscular que dura más que el calambre.

Las causas habituales, sin misterio:

  • Fatiga muscular acumulada durante el día (o, al contrario, sedentarismo que acorta el músculo).
  • Deshidratación y falta de potasio, magnesio o calcio.
  • Problemas circulatorios o alteraciones leves de los nervios.
  • Ciertos medicamentos, como diuréticos o estatinas.
  • La postura: dormir boca abajo con los pies apuntando hacia fuera acorta la pantorrilla y la deja lista para el drama.
  • La edad: a partir de los 50, la frecuencia sube.

Los cinco minutos que cambian la noche

La prevención tiene un plan muy poco glamuroso y muy eficaz. Desde Quirónsalud lo dicen sin adornos: "la mejor forma de lidiar con los calambres es evitar que aparezcan", y para eso basta un estiramiento de cinco minutos antes de acostarse, centrado en pantorrillas e isquiotibiales.

Cinco minutos. Menos de lo que tardas en elegir serie. Y la diferencia entre dormir del tirón o hacer el baile del calambre en el pasillo a oscuras.

La rutina, en versión "no tengo esterilla":

  1. De pie, apoya las manos en la pared, una pierna atrás con el talón en el suelo, y empuja. Cambia de pierna.
  2. Sentado en la cama, pasa una toalla por la planta del pie y tira suavemente hacia ti con la pierna estirada.
  3. Inclínate hacia delante con las piernas extendidas para llegar a los isquiotibiales. Sin rebotes.

Y el resto del kit de supervivencia:

  • Beber agua a lo largo del día y moderar alcohol y cafeína, que deshidratan.
  • Potasio (plátano, patata), magnesio (nueces, semillas, legumbres) y calcio (lácteos, verdura de hoja verde).
  • Ejercicio suave y regular: caminar, bici estática. Sin pasarse, porque el sobreentrenamiento también da calambres.
  • Sábanas sueltas, que no empujen los pies hacia abajo.
Cinco minutos de estiramientos antes de dormir previenen el calambre.

Si ya te ha pillado

Estira el músculo en la dirección contraria al calambre, aplica calor para relajar y frío después si queda dolor residual. Un masaje ayuda si la pierna sigue rígida.

Si los calambres son muy frecuentes, muy intensos o vienen con hinchazón o debilidad, deja de leer artículos y pide cita: pueden ser la señal de algo que merece un vistazo profesional.

El resto de las noches, con cinco minutos te vale. Tu pantorrilla, por una vez, te lo va a agradecer en silencio.