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Samur Social dará agua, comida y duchas en las horas más duras del día

Madrid empieza junio con una medida que ya no suena excepcional: abrir espacios para protegerse del calor. Desde este lunes, el Ayuntamiento activará la Campaña del Calor de Samur Social, coincidiendo con el nivel 2 de riesgo declarado por Salud Pública y con temperaturas que obligan a mirar la calle de otra manera, sobre todo para quienes no tienen una casa donde refugiarse.

Samur Social proporcionará refugio para personas vulnerables ante las altas temperaturas a partir del lunes

Por · Madrid ·
Samur Social proporcionará refugio para personas vulnerables ante las altas temperaturas a partir del lunes

El dispositivo funcionará en la sede de Samur Social, en la carrera de San Francisco, 10, entre las 12:00 y las 20:00, justo en la franja más dura del día. Allí se ofrecerá hidratación, comida al mediodía, duchas y atención profesional a personas en situación de calle o en especial vulnerabilidad.

El recurso no se queda solo en una sala fresca. Si la demanda crece, el Ayuntamiento podrá activar también el Centro de Acogida de Emergencia de Vallecas como espacio adicional. La idea es tener margen de reacción si las altas temperaturas se alargan o si aumenta el número de personas que necesitan resguardarse durante el día.

Los equipos de calle también reforzarán sus rutas para localizar a personas sin hogar y ofrecer acompañamiento, información y derivación a recursos. En jornadas de calor extremo, un banco al sol, una mochila sin agua o varias horas sin sombra pueden convertirse en un problema serio, especialmente para quienes ya arrastran problemas de salud.

La campaña incluye además medidas para personas mayores. Este verano, la mayoría de distritos abrirán dos o más centros de mayores a diario en julio y agosto, y se intensificará el seguimiento a usuarios de Teleasistencia, Ayuda a Domicilio y Comida a Domicilio. El objetivo es detectar antes situaciones de riesgo: personas que viven solas, viviendas muy calurosas o problemas para hidratarse y salir a comprar.

También habrá protocolos específicos en escuelas infantiles, campamentos municipales y servicios con trabajadores al aire libre. Madrid no solo intenta reaccionar cuando llega una ola de calor; empieza a adaptar sus rutinas públicas a un verano que cada vez entra antes y golpea con más fuerza.

La medida importa porque el calor no afecta igual a todos. Para muchos vecinos significa buscar una terraza con sombra o encender el aire acondicionado. Para otros, puede ser pasar ocho horas en la calle, dormir mal, no tener ducha o depender de que alguien les avise antes de que el cuerpo falle. Ahí es donde una ciudad se juega algo más que la comodidad: se juega su capacidad de cuidar a quienes menos margen tienen para protegerse.

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