La movilidad en Madrid suma un nuevo elemento de control. Desde este viernes, cuatro radares —dos fijos y dos de tramo— han comenzado a funcionar en puntos estratégicos de la Comunidad. Para quienes circulan a diario por la M-601, la M-100 o la M-501, la noticia supone un cambio inmediato en la forma de moverse por la periferia y los accesos a la capital.
Los dispositivos fijos se han instalado en la M-601, cerca del kilómetro 0+930, y en la M-100, a la altura del 22+940. Los de tramo, por su parte, cubren dos segmentos de la M-501, entre los puntos 46+224 D y 42+375 C. La Dirección General de Tráfico (DGT) busca así reforzar el control de velocidad en vías donde el tráfico es intenso y los desplazamientos, especialmente en fin de semana, son habituales para muchos madrileños.
Estos nuevos radares forman parte de un despliegue más amplio: en total, la DGT ha activado 33 dispositivos en once comunidades autónomas, dentro de un plan que prevé 122 puntos de control adicionales antes de 2025. En Madrid, la medida se traduce en una vigilancia más visible y en la necesidad de ajustar rutinas, tanto para quienes usan el coche a diario como para quienes planean escapadas fuera de la ciudad.
Durante el primer mes, los conductores que superen la velocidad permitida recibirán solo una carta informativa. Pasado ese periodo, las sanciones económicas entrarán en vigor. Las ubicaciones de los radares ya están señalizadas en carretera y disponibles en la web de la DGT, así como en los principales navegadores, para que nadie se lleve una sorpresa inesperada.
La DGT, con sede en Madrid, lleva años adaptando su estrategia a los cambios en la movilidad urbana y metropolitana. Su objetivo es reducir la siniestralidad y adaptar el control a los nuevos hábitos de desplazamiento, que combinan trayectos cortos, escapadas de fin de semana y un uso creciente de las vías rápidas. Madrid ya empieza a moverse en esa dirección, ajustando su ritmo a una ciudad cada vez más vigilada y consciente de la seguridad vial.