El proyecto se levantará en la parcela situada entre la avenida de Francisco Allende y la M-406, en el entorno donde estuvo la histórica piscina de Solagua. Aquel recinto cerró en 2009 y fue demolido años después, dejando pendiente durante mucho tiempo una deuda emocional y deportiva con el municipio.
La nueva instalación ocupará unos 38.000 metros cuadrados y quiere convertirse en una de las grandes referencias deportivas del sur de Madrid. La primera fase contará con tres piscinas exteriores de verano, una de ellas con olas, otra infantil y una zona de solárium para los meses de más calor.
El https://www.wikidata.org/wiki/Q1049757 incluirá también un edificio de 7.000 metros cuadrados con dos piscinas cubiertas, gimnasio, spa, jacuzzi, sauna, baño turco, dos salas para actividades dirigidas, una sala de spinning y otros servicios vinculados al deporte y al bienestar.
La inversión prevista para esta primera fase asciende a 10,65 millones de euros. Según el calendario municipal, las máquinas podrían empezar a trabajar entre finales de julio y agosto, con un plazo de ejecución de 24 meses.
Eso significa que los vecinos todavía tendrán que esperar. Si los tiempos se cumplen, las primeras zonas del complejo no abrirán hasta 2028, aunque el arranque de las obras supone el paso más claro hasta ahora para devolver actividad a un espacio que llevaba años asociado a promesas y proyectos pendientes.
El nuevo Solagua incorporará además una zona de hostelería de 1.000 metros cuadrados y un aparcamiento con 145 plazas. Estos servicios buscan facilitar el uso diario del recinto y convertirlo en un punto de estancia, no solo en un lugar al que acudir para nadar o entrenar.
El Ayuntamiento considera esta actuación una de las mayores inversiones recientes en Leganés y la presenta como una forma de ampliar la oferta deportiva y de ocio de la ciudad. La idea es que el complejo atienda tanto a familias en verano como a usuarios que buscan instalaciones cubiertas durante todo el año.
Cuando termine la primera fase, el Consistorio prevé seguir ampliando el recinto con nuevas dotaciones deportivas. Entre las opciones que se estudiarán figuran pistas de tenis, campos de fútbol y otros espacios, aunque esa segunda etapa se concretará más adelante en función de las necesidades y demandas de los usuarios.
La recuperación de Solagua tiene también una carga simbólica. No se trata solo de construir piscinas nuevas, sino de volver a dar uso a un lugar que muchos vecinos asociaban a veranos, infancia y vida municipal. Durante años, el solar fue el recuerdo visible de una instalación que desapareció sin sustituto inmediato.
Leganés ganará un equipamiento potente, pero el reto estará en que el futuro complejo sea accesible, útil y bien conectado para los barrios que lo rodean. Si el proyecto avanza como está previsto, Solagua dejará de ser una piscina perdida en la memoria local para convertirse en uno de los nuevos centros deportivos del sur metropolitano.