La medida se aplica directamente en la declaración y cubre tres conceptos: un 5% del gasto en vestuario escolar, un 15% en enseñanza de idiomas y otro 15% en escolaridad obligatoria, desde Infantil hasta Formación Profesional Básica.
Los límites varían según el tipo de gasto y el número de hijos. Para uniformes e idiomas, el máximo es de 412,40 euros por menor. Si se incluyen gastos de escolaridad, puede alcanzar los 927,90 euros, y en el caso del primer ciclo de Infantil, hasta 1.031 euros por hijo.
No todas las familias pueden acceder a esta deducción. Está dirigida a rentas medias y bajas, con un umbral que depende del tamaño de la unidad familiar. Para calcularlo, se tiene en cuenta la base imponible total de todos los miembros.
En un contexto donde el inicio del curso supone un gasto importante, este tipo de medidas marca la diferencia en el presupuesto doméstico. Uniformes, libros o idiomas dejan de ser un coste completamente asumido por las familias y pasan a tener cierto alivio fiscal. A partir de ahora, el foco estará en cómo se aplican estas deducciones en la campaña de la renta y en el grado de uso que hagan de ellas los contribuyentes. Para muchas familias, puede suponer un ahorro relevante al cerrar el ejercicio fiscal.