La decisión busca dar un nuevo impulso a uno de los grandes espacios de ocio familiar de la capital. El objetivo municipal es hacerlo más competitivo, atraer a más visitantes y reforzar su papel como polo turístico y de diversión dentro de la Casa de Campo.
El anuncio formará parte del debate sobre el estado de la ciudad. El Ayuntamiento prevé publicar en las próximas semanas los pliegos del concurso, que marcarán las condiciones para elegir al futuro gestor del parque.
La nueva concesión se adjudicará al licitador que presente la propuesta más ventajosa para los intereses municipales. Entre los criterios principales estarán las inversiones obligatorias para modernizar el recinto e incorporar nuevas atracciones.
La mayor parte de la inversión deberá destinarse a reformas o a la creación de nuevas atracciones. También se exigirá mejorar la accesibilidad del parque y de sus distintas áreas, con el objetivo de avanzar hacia un espacio más inclusivo para todo tipo de visitantes.
El concurso incluirá además inversiones vinculadas al ahorro energético. En un recinto de estas dimensiones, la eficiencia no es un detalle menor: iluminación, mantenimiento, climatización, consumos y gestión diaria forman parte de la modernización pendiente.
Uno de los elementos protegidos será el Tiovivo, una pieza histórica creada en Francia en 1927 y adquirida por el parque en 1968 a un feriante español. Las bases obligarán al futuro adjudicatario a prestar especial atención a su conservación, mantenimiento y consolidación.
Si el Tiovivo necesita restauración, el nuevo gestor deberá acometer las obras necesarias. La idea es que la renovación del parque no borre algunos de sus elementos más reconocibles, aquellos que forman parte de la memoria de varias generaciones de madrileños.
El Ayuntamiento también establece que las obras permitidas no podrán reducir la superficie actual destinada a zonas verdes y espacios libres ajardinados. Ese punto es clave por la ubicación del parque dentro de la Casa de Campo, uno de los grandes pulmones urbanos de Madrid.
El Parque de Atracciones abrió sus puertas durante las fiestas de San Isidro de 1968, aunque la adjudicación inicial se produjo en 1967. Desde entonces, Parques Reunidos ha sido la única empresa encargada de su construcción, conservación y explotación.
A lo largo de estas décadas, el recinto ha vivido varias reformas. La última gran transformación se desarrolló en dos fases, en 2014 y 2018, con la creación del área infantil Nickelodeon, una de las zonas que reforzó su atractivo para familias con niños.
El parque recibe alrededor de un millón de visitantes al año. Su público principal sigue siendo local, con familias con niños de entre seis y 12 años y jóvenes de entre 14 y 18 como perfiles más habituales.
El nuevo concurso abre una etapa sensible para un espacio que mezcla ocio, memoria y ciudad. Madrid quiere un parque más moderno, accesible y atractivo, pero el reto será renovar sin perder aquello que lo ha convertido durante décadas en una referencia sentimental para quienes crecieron entre la Casa de Campo, las colas de verano y las primeras montañas rusas.