Las pinturas, esculturas y bordados de pacientes de clínicas psiquiátricas se consideraron durante mucho tiempo, ante todo, material de estudio médico. La exposición «La otra orilla de la vanguardia», que podrá visitarse del 24 de septiembre al 10 de enero de 2027 en la Sala Recoletos de la Fundación MAPFRE, en Madrid, contará cómo estas obras despertaron el interés de los artistas e influyeron en su búsqueda de nuevas formas.
A principios del siglo XX, el psiquiatra e historiador del arte Hans Prinzhorn reunió en Heidelberg una colección de obras de personas ingresadas en instituciones psiquiátricas. Su libro, publicado en 1922, contribuyó al reconocimiento del valor artístico de estas creaciones. A los expresionistas, dadaístas y surrealistas les atraía la libertad con la que sus autores exploraban las formas, al margen de las normas académicas.
La comisaria Pilar Soler pondrá en diálogo las obras de la colección Prinzhorn con las de los artistas de vanguardia para trazar la historia de este interés. Esta relación también atravesó un período sombrío: en la década de 1930, el régimen nazi utilizó esas comparaciones para desacreditar el arte moderno. Tras la Segunda Guerra Mundial, Jean Dubuffet retomó el legado de Prinzhorn, defendió el valor de la creación fuera del ámbito artístico oficial y formuló el concepto de art brut.
La exposición invitará a examinar tanto las propias obras como los cambios en la manera de percibirlas. ¿Por qué una obra acaba en un archivo médico y otra se expone en un museo? Aquí, esta pregunta acompaña a dibujos y objetos concretos cuya historia podría haber sido muy diferente.