Parece una broma, pero lo dicen los arquitectos: papel de aluminio pegado a la pared en noviembre y, a los dos días, mira lo que pasa
Una mancha oscura en la esquina del dormitorio, la pintura que empieza a abombarse detrás del armario, ese olor a cerrado que vuelve cada invierno. Antes de llamar a nadie, un cuadrado de papel de aluminio y un poco de cinta adhesiva responden a la pregunta que lo decide todo: de dónde viene el agua.

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La prueba la recomiendan arquitectos y peritos de la construcción porque distingue en dos días los dos grandes tipos de humedad. Y noviembre es el mes perfecto para hacerla: la calefacción ya está encendida, las ventanas pasan más tiempo cerradas y el frío de fuera convierte los muros exteriores en las superficies más frías de la casa, justo donde el vapor del aire se condensa.
Cómo se hace
- Elige la zona afectada, o la sospechosa: una esquina, la parte baja de un muro, la pared detrás de un mueble.
- Corta un cuadrado de aluminio de unos 20 × 20 centímetros.
- Pégalo bien plano contra la pared y sella los cuatro bordes con cinta adhesiva, sin dejar ni una rendija por la que entre aire.
- Déjalo entre 24 y 48 horas, sin tocarlo.
- Despégalo con cuidado y mira las dos caras.
El aluminio funciona como una barrera impermeable: no deja pasar el vapor de agua en ninguna dirección. Por eso, la cara en la que aparezcan gotas señala el lado del que viene el problema.

Cómo leer el resultado
Si las gotas están en la cara que mira a la habitación, la humedad es de condensación. El vapor del aire de casa, que sale de duchas, cocina, ropa tendida y respiración, choca contra una superficie fría y se convierte en agua, igual que en un vaso con hielo.
Si las gotas están en la cara pegada a la pared, el agua viene de dentro del muro. Las causas habituales son tres: humedad por capilaridad, que sube desde el suelo; una tubería que pierde; o una filtración desde el exterior.
Si el aluminio sale seco por las dos caras, la pared está bien. La mancha puede ser antigua, de una humedad que ya se resolvió, y basta con sanear y pintar.
La prueba tiene una base técnica muy seria detrás. En construcción se usa una versión casi idéntica con lámina de plástico, el método ASTM D4263, para comprobar si el hormigón tiene humedad antes de aplicar pinturas o revestimientos: un cuadrado de 45 centímetros sellado a la superficie durante al menos 16 horas.
Qué hacer en cada caso
La condensación se resuelve casi siempre en casa y sin obras:
- Ventilar a diario, unos diez minutos con corriente cruzada, incluso en pleno invierno.
- Mantener la humedad interior entre el 40 y el 60 %, algo fácil de vigilar con un higrómetro de pocos euros.
- Separar los muebles unos centímetros de los muros exteriores para que circule el aire por detrás.
- Usar el extractor al ducharse y al cocinar, y tender la ropa en una habitación ventilada y con la puerta cerrada.
La humedad que viene de dentro del muro ya es trabajo de profesionales, y cada causa tiene su pista. La capilaridad deja un cerco horizontal en la parte baja de la pared, a menudo con eflorescencias blancas de salitre. La fuga de una tubería forma una mancha localizada que crece siempre en el mismo punto, y puede venir del piso de arriba. La filtración empeora después de llover y aparece en paredes que dan a la calle o a una terraza.
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En estos dos últimos casos conviene saber quién paga. Si el agua entra por la fachada o por la cubierta, que son elementos comunes del edificio, la reparación corre a cargo de la comunidad de propietarios. Si la fuga viene del piso del vecino, la responsabilidad es suya, y normalmente la asume su seguro de hogar. Hacer una foto del aluminio con las gotas, con fecha, es una buena forma de empezar la reclamación con pruebas.
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