En Madrid, la noche de discotecas pierde por un momento su ritmo habitual y se transforma en un escenario de investigación, donde la música se interrumpe de repente y la pista de baile se convierte en la escena del crimen.
Party Killers Experience tiene lugar en el club real Shoko Madrid. Los acontecimientos comienzan con un apagón y la aparición de un cadáver en medio de los bailarines. Las puertas se cierran y la noche deja de ser una fiesta cualquiera: ahora es una historia cerrada en la que cada asistente puede formar parte de los hechos.
Los participantes se mueven por la discoteca junto con los actores, presencian escenas, recogen detalles dispersos e intentan reconstruir la cadena de acontecimientos. La barra, el escenario y las zonas entre bastidores se convierten en partes de una misma trama que se va desvelando en movimiento.
Durante una hora, el espacio del club funciona como una única acción teatral sin distinción entre escenario y sala. Todo ocurre simultáneamente con quienes se encuentran en su interior.