En Madrid, el juicio vuelve a desarrollarse no en la pantalla ni en las noticias, sino directamente ante los espectadores, que se ven inmersos en el caso desde el primer testimonio.
La nueva obra The Jury Experience transporta a los participantes a un juicio sobre un accidente de tráfico en el que se vio involucrado un vehículo autónomo. Una persona falleció, pero cuanto más avanza el proceso, más difícil resulta entender dónde está el límite de la responsabilidad.
A los espectadores se les ofrece el papel de miembros del jurado. Escuchan a los testigos, comparan versiones contradictorias y desentrañan los detalles del accidente, en el que no había conductor al volante. Poco a poco, el caso se aleja de la lógica habitual de un juicio y se convierte en una disputa sobre quién es responsable de las decisiones tomadas por el vehículo.
Cada nuevo testimonio cambia el panorama de lo ocurrido, y el proceso en sí se asemeja a la reconstrucción de una historia a partir de fragmentos inconexos, en la que ninguna versión parece definitiva.