Baulín había soñado toda su vida con la fama, pero a los cincuenta años solo había acumulado deudas e historias sobre sus propios fracasos. Ahora solo le queda un último plan: morir de forma tan espectacular que, por fin, la gente lo recuerde. Elegirá el final adecuado junto con el público en la obra «Desventura y muertes de Baulín el encandilado».
El personaje de Benito Jiménez se dedica a vender de todo y ve la vida a través de sus obras favoritas del Siglo de Oro. Intentó convertirse en un famoso delincuente, pero su bondad e ingenuidad le echaban por tierra la carrera constantemente. Ahora el público se convertirá en sus clientes, cómplices y jueces: le esperan votaciones, ensayos y la búsqueda de una muerte digna de los escenarios teatrales. Tras el humor negro surgirá poco a poco una pregunta: ¿no haber alcanzado la fama significa realmente haber vivido en vano?