Más de un millón de despedidos mayores de 45 en cinco años: las empresas lo llaman rejuvenecer la plantilla, y es pagar menos
Entre 2020 y 2024, las empresas españolas despidieron a 1.138.519 trabajadores mayores de 45 años. Uno de cada siete ocupados de esa edad. Solo en 2024 fueron unos 272.000, y la cifra lleva tres años subiendo.

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Los números son del informe de la consultora Talengo sobre el coste del edadismo, elaborado con datos del Ministerio de Trabajo. Y vienen con una paradoja dentro: la práctica que las empresas justifican como ahorro les cuesta, según el propio informe, más de 27.000 millones de euros al año.
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Lo que significa "rejuvenecer"
El eufemismo oficial es ese: rejuvenecer la plantilla, ganar agilidad, renovar el talento. La aritmética que hay debajo es menos poética. El trabajador de 45 o 55 años acumula trienios, categoría y un sueldo que refleja dos décadas de subidas; el recién llegado empieza de cero. En los foros donde se discute el informe, la traducción más votada no necesita consultora: rejuvenecer equivale a recortar nóminas, y hay quien cuenta que se lo dijeron a la cara en una entrevista — por lo que cuestas tú, contratamos a dos juniors.

Eso es exactamente lo que el informe discute, no desde la ética sino desde la contabilidad:
- Reemplazar a un trabajador cuesta entre la mitad y cuatro veces su salario bruto anual, según los estándares del sector que cita Talengo.
- El nuevo tarda entre 18 y 24 meses en rendir al nivel del que se fue, y hasta dos años en puestos de gestión.
- La factura total de 2025: 27.037 millones de euros. La acumulada desde 2020 supera los 136.000 millones.
- El talón de Aquiles: los mayores de 45 ocupan más del 40 % de los puestos críticos de las empresas españolas, según el estudio Brújula del talento sénior de EY.
"Se están descapitalizando", resume Vivian Acosta, socia de Talengo, sobre las empresas que toman estas decisiones "mirando las cifras solo a corto plazo". Y califica la tendencia de "imparable".
El consuelo que no consuela
Que el edadismo sea mal negocio es un buen titular y un pésimo consuelo. Al despedido de 52 años no le sirve de nada que su sustituto tarde dos años en alcanzar su rendimiento: él ya está fuera, en un mercado laboral donde su edad pesa más que su currículum. Y el que sigue dentro, cobrando por encima de mercado tras veinte años de carrera, ha aprendido la lección que ningún informe recoge: el siguiente puede ser él.
Traducción: cuando una empresa dice que una plantilla envejecida es un problema, casi nunca habla de edad. Habla de masa salarial. La edad es solo la variable que permite señalarla sin decirlo.
Hay un dato final que convierte esto en asunto de país y no de recursos humanos: los mayores de 45 ya son el 50,7 % de todos los ocupados de España. La mitad de la fuerza laboral pertenece al grupo que las empresas han decidido que sobra. Esa cuenta no sale ni a corto ni a largo plazo, y los 27.000 millones anuales son solo la parte que alguien se ha molestado en medir.
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