En sus primeros años funcionó como lugar para audiciones de estudiantes y posteriormente acogió alrededor de medio centenar de representaciones de ópera en pequeño formato. Con el tiempo, el piano se convirtió en uno de sus principales protagonistas.
Actualmente, su programación mantiene esa relación directa entre intérprete y público. Los recitales de Luis de Arquer incluyen obras de compositores como Chopin y Beethoven, junto con piezas propias e improvisaciones. Los conciertos se desarrollan a pocos metros de los espectadores, en un interior decorado con pinturas, frescos y elementos vinculados a la historia de la casa.
Más que un teatro convencional, es una pequeña sala doméstica dedicada a escuchar música sin la distancia habitual de los grandes auditorios.