El gesto es simple, pero tiene historia. Regalar una rosa viene de la leyenda de Sant Jordi: del dragón vencido brotó una flor. Con el tiempo, ese símbolo pasó de las parejas a todo tipo de relaciones, y hoy forma parte del día a día entre amigos, familias y compañeros.
El libro llegó después, pero cambió todo. A principios del siglo XX, la idea de celebrar la lectura se unió a la fecha, y terminó encajando con el aniversario de autores como Cervantes y Shakespeare. Desde entonces, comprar y regalar libros es parte esencial de la jornada.
El resultado es único: librerías en la calle, firmas de autores, barrios llenos de actividad y una ciudad que se mueve de otra manera. Incluso quienes no participan directamente sienten el cambio en el ambiente y en el ritmo urbano.
Con el tiempo, la celebración ha cruzado fronteras. El 23 de abril es también el Día Internacional del Libro, pero en Barcelona se vive de forma distinta, con una mezcla de tradición, historia y vida social que no se replica en otros lugares.
Ese día te costará moverte por el centro como siempre, pero también tendrás más planes sin buscarlos. Puedes encontrar libros, actividades y ambiente en cualquier barrio. Es uno de los pocos momentos en los que la ciudad invita a parar, pasear y participar sin gastar demasiado.