El metro será la gran columna vertebral del operativo. Funcionará de forma ininterrumpida desde las 5:00 del martes hasta la medianoche del miércoles, con 43 horas seguidas de servicio. Para absorber la demanda, se incorporarán hasta 18 trenes extra en los momentos de más afluencia.
La medida será especialmente útil para quienes se muevan entre el centro, los barrios y las zonas de playa. En una noche en la que miles de personas se desplazan a la vez, poder volver en metro sin mirar tanto el reloj puede marcar la diferencia entre una fiesta cómoda y una vuelta complicada.
El TRAM también circulará durante toda la noche en todas sus líneas, salvo la T6. Las frecuencias se moverán entre los 15 y los 30 minutos según el tramo, una opción importante para quienes se desplacen por el litoral, el Besòs, el Baix Llobregat o áreas conectadas con la red tranviaria.
Ferrocarrils de la Generalitat ampliará el servicio hasta las 2:00 de la madrugada, como ocurre en otras vísperas festivas, y retomará la circulación a partir de las 5:00 del miércoles. Rodalies reforzará además las líneas R1 y R2 Sud, con trenes especiales y más capacidad hacia el Maresme y el litoral del Garraf.
El Nitbus mantendrá su funcionamiento habitual entre las 23:00 y las 5:00, con refuerzos puntuales en líneas de más demanda. También los autobuses nocturnos de la Generalitat adaptarán horarios en comarcas como el Baix Llobregat, el Vallès y el Maresme, donde muchos desplazamientos se alargan más allá de Barcelona ciudad.
El dispositivo incluirá más personal en estaciones, trenes y puntos de atención al usuario, especialmente en zonas del litoral y del centro. También se reforzarán las tareas de limpieza y seguridad, dos aspectos sensibles en una noche con mucho movimiento, petardos, playas llenas y celebraciones hasta tarde.
Las autoridades recomiendan priorizar el transporte público y evitar el coche privado siempre que sea posible. Sant Joan concentra desplazamientos hacia playas, fiestas de barrio y encuentros familiares, y cualquier incidencia en superficie puede traducirse en retenciones o problemas para aparcar.
La verbena volverá a transformar la ciudad durante unas horas. Barcelona vivirá una noche de fuego, música, petardos y trayectos cruzados, pero el refuerzo del transporte busca que el plan no termine condicionado por la vuelta a casa. Este Sant Joan, moverse bien será casi tan importante como elegir dónde celebrarlo.