La decisión devuelve el proyecto a una fase inicial y retrasa unas obras consideradas clave para descongestionar Rodalies. El nuevo concurso y la redacción del proyecto, que puede alargarse hasta 36 meses, empujan el inicio de los trabajos más allá de 2029.
Para quienes viajan cada día desde el Baix Llobregat, la consecuencia es inmediata: más tiempo en trayectos, trenes llenos y un servicio que sigue sin adaptarse a la demanda real. La saturación y las incidencias seguirán marcando la rutina diaria de miles de usuarios.
La ampliación permitiría separar los distintos tipos de tráfico ferroviario. Con cuatro vías, los trenes de largo recorrido podrían adelantar a los de cercanías, reduciendo paradas innecesarias y recortando tiempos de viaje entre siete y quince minutos en el acceso a Barcelona.
El malestar político y vecinal ya se ha trasladado a los ayuntamientos. En el último pleno municipal, una moción impulsada por Esquerra Republicana pidió desbloquear el proyecto y priorizar inversiones que garanticen un servicio fiable. La propuesta contó con amplio apoyo, aunque con abstenciones destacadas.
También se ha instado a la Generalitat de Catalunya a presionar para que la infraestructura se mantenga como prioritaria dentro del plan de Rodalies.
ADIF juega un papel clave en este tipo de proyectos, y sus decisiones impactan directamente en la vida cotidiana. En zonas como el Baix Llobregat, donde la dependencia del tren es alta, cada retraso en las inversiones se traduce en más tiempo perdido y menos calidad de vida.