Los emblemáticos puestos de flores de la Rambla cambian de ubicación por las obras. Ocho quioscos operarán en la acera lateral de plaza Cataluña hasta que finalice la reforma. El traslado garantiza que vecinos y turistas sigan disfrutando de este clásico barcelonés.
El paisaje habitual de la Rambla cambia esta semana para quienes pasean por el centro de Barcelona. Los tradicionales quioscos de flores, símbolo del paseo, se trasladan temporalmente a la acera lateral de plaza Cataluña debido a las obras de reforma que transformarán la Rambla hasta 2027. Esta mudanza afecta a ocho de los puestos, que ya están siendo instalados en su nueva ubicación para no interrumpir la venta de flores a vecinos y visitantes.
El Ayuntamiento, a través del Instituto Municipal de Mercados de Barcelona, ha coordinado con los floristas el traslado y la ubicación provisional de los quioscos. El objetivo es que todos estén operativos a mitad de semana, asegurando que la actividad no se detenga durante los trabajos en el paseo. La decisión permite mantener viva una de las tradiciones más reconocibles del centro, incluso en plena transformación urbana.
Los nuevos quioscos, diseñados específicamente para la venta de flores, comenzaron a instalarse en febrero y han sido adaptados para facilitar el trabajo de los floristas en este periodo transitorio. Una vez concluyan las obras, los puestos volverán a su emplazamiento original en la Rambla, recuperando su espacio histórico en el corazón de la ciudad.
Solo el quiosco de Flors Carolina, situado en Rambla 93 y reconocido por su diseño, permanecerá en su ubicación habitual durante toda la reforma. Este puesto mantendrá su formato y concesionaria, consolidando su presencia como uno de los referentes del paseo.
La Rambla es mucho más que una arteria turística: es un escenario cotidiano para quienes viven y trabajan en Barcelona. Sus quioscos de flores, presentes desde hace más de un siglo, forman parte del imaginario colectivo y han sobrevivido a cambios urbanísticos, modas y crisis. El traslado temporal a plaza Cataluña es un ejemplo de cómo la ciudad busca preservar sus tradiciones mientras avanza en la modernización de sus espacios más emblemáticos.