El incidente afectó inicialmente a ocho edificios, con 93 viviendas, además de una docena de negocios. Los vecinos de cuatro fincas ya han podido regresar, pero el resto continúa alojado en hoteles o en casas de familiares mientras avanzan los trabajos de consolidación y revisión de los inmuebles.
La espera se está alargando especialmente en los edificios más próximos al socavón. Durante las inspecciones posteriores aparecieron nuevas grietas y una pequeña cavidad subterránea, lo que obligó a reforzar las comprobaciones antes de permitir el regreso de todos los residentes.
Bajo sus casas, la situación tampoco se ha normalizado. La tuneladora permanece exactamente en el punto donde se detuvo tras el incidente y la prioridad ahora es revisar los protocolos de perforación antes de poner nuevamente en marcha una máquina que todavía tiene alrededor de un kilómetro por delante hasta llegar a Lesseps.
Ese último tramo es uno de los más complejos de todo el proyecto. El subsuelo cambia constantemente de composición y combina granitos, pizarras y materiales menos compactos. Esa heterogeneidad obliga a ajustar de forma continua la presión con la que trabaja la tuneladora y a reforzar el seguimiento del terreno desde la superficie.
Los técnicos investigan precisamente si una descompensación durante el paso por una zona de pizarras pudo favorecer el hundimiento. La Generalitat no ha cerrado todavía una causa definitiva y mantiene que la perforación solo continuará cuando los nuevos procedimientos hayan sido revisados y validados.
La parada ha coincidido además con una intervención de mantenimiento que estaba prevista apenas unos metros más adelante, pero el calendario de la obra vuelve a quedar condicionado por un problema inesperado. La L9 arrastra décadas de construcción, parones presupuestarios y dificultades técnicas antes de completar su tramo central.
Para Sant Gervasi, la obra ha dejado de ser algo que ocurre únicamente bajo tierra. Dos meses después del socavón, todavía hay puertas cerradas, familias viviendo fuera de casa y una tuneladora inmóvil bajo el barrio. Hasta que vuelva a avanzar hacia Lesseps, cada metro pendiente seguirá teniendo una dimensión técnica, pero también muy cotidiana.