El objetivo es claro: reducir retrasos y aumentar la frecuencia en una línea muy utilizada tanto por trabajadores como por quienes se desplazan desde el Maresme a la ciudad. La doble vía permitiría gestionar mejor el paso de trenes y evitar cuellos de botella.
El proyecto llega tras recuperar la normalidad después del temporal Harry, que dañó la infraestructura a principios de año. Ahora, el foco está en planificar mejoras estructurales que eviten problemas similares en el futuro.
El estudio analizará el desdoblamiento por fases, priorizando los puntos más críticos. Esto permitiría empezar a notar mejoras antes de completar toda la actuación, especialmente en tramos con más incidencias.
La R1 es una de las líneas más sensibles de la red por su trazado junto al mar. Mejorarla no solo afecta a la puntualidad, sino también a la capacidad de responder a la alta demanda en épocas de verano y fines de semana.
Si usas la R1, podrías notar menos retrasos y más trenes en el futuro, especialmente en horas punta. También significa una mayor estabilidad del servicio en días con incidencias o mal tiempo. Aunque el cambio no será inmediato, es un paso clave para mejorar una de las rutas más utilizadas entre la costa y Barcelona.