La clave está en el uso de inteligencia artificial. La aplicación analiza datos en tiempo real, como el estado del avión, el tráfico aéreo o las condiciones meteorológicas, y puede prever retrasos con hasta seis horas de margen.
Esto cambia la experiencia habitual en aeropuertos con mucho movimiento como El Prat, donde muchos pasajeros descubren los retrasos una vez ya han pasado controles o están en la puerta de embarque. Con esta información previa, es posible ajustar la hora de llegada o evitar esperas innecesarias.
La función más reciente, Airport Intelligence, explica además por qué se produce el retraso y cuánto puede durar. También permite seguir detalles como la puerta de embarque o la recogida de equipaje con mayor precisión.
La app empieza a monitorizar el vuelo desde el día anterior, lo que permite detectar incidencias antes de que la aerolínea las comunique. Además, incluye opciones para compartir el estado del vuelo con otras personas o consultar estadísticas de puntualidad.
Para quienes vuelan con frecuencia, especialmente en fechas con alta demanda, contar con información anticipada puede marcar la diferencia entre un viaje tranquilo y una espera larga en el aeropuerto.