Durante el cierre, empresas y transportistas tuvieron que desviar rutas o recurrir a camiones, lo que elevó costes y retrasó entregas. La falta de alternativas convirtió el problema en un cuello de botella para la logística diaria.
Ahora, el servicio se recupera de forma progresiva. La circulación se hará en vía única y con horarios limitados, lo que permitirá retomar parte de la actividad mientras continúan las obras.
La infraestructura sigue bajo vigilancia constante para garantizar la seguridad. Los trabajos de refuerzo continuarán en las próximas semanas, por lo que las restricciones no desaparecerán de inmediato.
El túnel es una pieza clave en la conexión entre el puerto de Barcelona y el resto de Europa. Su cierre ha evidenciado la fragilidad del sistema y la necesidad de mejorar la red para evitar nuevos bloqueos.
Aunque no viajes en tren de mercancías, este tipo de incidencias afecta a precios, entregas y disponibilidad de productos. Con la reapertura, es probable que se reduzcan retrasos en suministros y costes logísticos. Aun así, mientras duren las limitaciones, el impacto puede seguir notándose en algunos sectores.