Desde su puesta en marcha, los viajeros deben someterse a un registro biométrico que sustituye el tradicional sello en el pasaporte. El proceso incluye la recogida de datos personales y el registro digital de entradas y salidas, lo que ha aumentado el tiempo en los controles.
Aunque el objetivo es reforzar la seguridad, la implantación está siendo irregular. En varios aeropuertos, las colas superan las dos y hasta tres horas, especialmente en momentos de alta afluencia.
El sector aéreo ha reaccionado pidiendo a la Unión Europea que retrase la aplicación completa del sistema hasta después del verano. Temen que la situación empeore con el aumento de viajeros en temporada alta.
El Sistema de Entrada y Salida (EES) forma parte de la estrategia de modernización de fronteras de la UE. Su éxito dependerá de la capacidad de adaptación de aeropuertos y personal en los próximos meses.
Si viajas fuera de la UE, tendrás que prever más tiempo en el aeropuerto antes de volar. Esto puede afectar conexiones, horarios y la planificación de viajes, especialmente en verano. También puede cambiar la experiencia de viajar, con controles más largos y procesos más exigentes desde el inicio del trayecto.