La reducción consolida una tendencia descendente que TMB sitúa desde 2019. La empresa atribuye parte de la mejora al refuerzo de las medidas preventivas y a la coordinación con Mossos d'Esquadra y otros cuerpos de seguridad que trabajan en la red.
La videovigilancia tiene un peso cada vez mayor. El Metro cuenta actualmente con más de 11.000 cámaras instaladas tanto en estaciones como dentro de los trenes, que permiten identificar incidencias, revisar denuncias y facilitar imágenes a la policía durante las investigaciones.
Estos dispositivos también funcionan en tiempo real. Cuando un viajero utiliza un botón SOS o solicita información desde un tren o una estación, los centros de control pueden recibir imágenes del punto donde se está produciendo la incidencia y valorar con mayor rapidez qué tipo de respuesta necesita.
La vigilancia física completa este dispositivo. Más de 800 profesionales de seguridad privada trabajan actualmente en la red, además de la presencia habitual de los cuerpos policiales. El objetivo es reforzar especialmente intercambiadores, estaciones con gran afluencia y franjas horarias donde existe mayor riesgo de hurtos o conflictos.
La caída de los delitos resulta especialmente significativa porque llega mientras el uso del Metro sigue creciendo. La red superó el año pasado los 480 millones de validaciones y en 2026 continúa batiendo récords mensuales de viajeros, lo que aumenta la presión diaria sobre estaciones, andenes y convoyes.
Para quienes utilizan el suburbano cada día, el reto ahora es mantener esta tendencia mientras continúa aumentando la demanda. Más cámaras, mayor coordinación policial y presencia de seguridad buscan que el crecimiento del Metro no venga acompañado de un aumento paralelo de robos y otros incidentes.