Cada día laborable pasan por esta parte de la Diagonal cerca de 1.800 autocares. Hasta ahora, algunas paradas acumulaban decenas de líneas en un mismo punto, lo que complicaba la subida, el acceso a la información y la circulación de viajeros en horas punta.
La reorganización eleva de 13 a 23 los puntos de embarque. Con este reparto, ninguna parada tendrá que asumir más de 20 líneas, frente a las cerca de 40 que podían concentrarse anteriormente en algunos espacios.
Buena parte de la actuación se ha resuelto ampliando las zonas reservadas sobre el asfalto y redistribuyendo los servicios. El objetivo es separar mejor los recorridos y evitar que varios autocares coincidan a la vez en puntos demasiado estrechos.
La mejora llega después de años de quejas por marquesinas deterioradas, postes sin uso e información desactualizada. En algunos casos, los mapas todavía conservaban referencias antiguas, una muestra del poco mantenimiento acumulado en este eje.
El Ayuntamiento y la Generalitat aseguran que esta primera fase tendrá continuidad. Las próximas actuaciones deberían incluir nuevas marquesinas, más sombra y una accesibilidad más homogénea para personas mayores, usuarios con movilidad reducida y viajeros con cochecitos.
La llegada del tranvía y la transformación progresiva de la Diagonal han vuelto a poner el foco en el papel del autobús. Miles de estudiantes, trabajadores y vecinos dependen cada día de estas líneas para conectar el centro con el área universitaria y los municipios metropolitanos.
El cambio se nota en algo tan básico como saber dónde esperar y poder subir sin quedar atrapado entre varias colas. La medida deja una Diagonal algo más ordenada, aunque el verdadero salto llegará cuando las paradas renueven también su sombra, señalización y accesibilidad.