Una persiana que baja para siempre puede cambiar bastante más que un escaparate. Barcelona quiere evitar que algunos comercios históricos o especialmente importantes para sus barrios desaparezcan y sean sustituidos por negocios sin relación con el tejido comercial de la zona.
Para ello, el Ayuntamiento creará antes de que termine 2026 un fondo destinado a adquirir locales comerciales emblemáticos o estratégicos. El alcalde, Jaume Collboni, ha avanzado además que el consistorio espera cerrar alguna primera operación antes de final de año.
¿Puede el Ayuntamiento comprar una tienda para salvarla?
Esa es precisamente la idea. El fondo permitiría al consistorio adquirir determinados locales cuando su historia, singularidad o importancia para un barrio justifique preservar la actividad que se desarrolla en ellos.
No se pretende comprar comercios de forma generalizada. La actuación sería selectiva y se estudiaría caso por caso, concentrándose en establecimientos y ejes comerciales considerados estratégicos. El modelo toma como referencia experiencias desarrolladas en ciudades como París.
La clave está en el tanteo y retracto
Para que el plan pueda funcionar, todavía queda una pieza legal por encajar. La Generalitat ha creado un grupo de trabajo para estudiar qué modificaciones legislativas permitirían a los ayuntamientos catalanes ejercer el derecho de tanteo y retracto sobre determinados locales comerciales.
En términos sencillos, este mecanismo daría a la administración la posibilidad de tener preferencia en determinadas operaciones de compraventa y adquirir el inmueble bajo las condiciones establecidas para la operación.
La intención tampoco es extender este derecho a cualquier tienda que salga al mercado. Se aplicaría únicamente sobre un porcentaje limitado de establecimientos considerados estratégicos o emblemáticos.
El mapa empezará por saber qué comercios necesitan protección
La Generalitat ya trabaja con 22 capitales de comarca para identificar ejes comerciales, elaborar inventarios de locales vacíos y reunir datos que permitan detectar las zonas donde puede ser necesario intervenir.
En Barcelona, el objetivo declarado es preservar comercios que cumplen una función en la vida cotidiana de los barrios y evitar que determinados ejes terminen perdiendo diversidad comercial.
Así, una tienda histórica en peligro de desaparecer podría dejar de depender únicamente de encontrar un nuevo propietario dispuesto a conservarla. Si el nuevo mecanismo sale adelante y el establecimiento cumple los criterios, el propio Ayuntamiento podría entrar en la operación para intentar mantener su actividad.