El Parc de Tecnologia Marítima comenzará a levantarse este año en la Nova Bocana. El proyecto, con 142 millones de euros de inversión, transformará la zona con un centro pionero en innovación náutica y economía azul. Nuevos espacios para estudiantes, startups y empresas cambiarán el paisaje junto al hotel Vela.
La transformación de la Nova Bocana dará un salto este año con el inicio de las obras del Parc de Tecnologia Marítima, un proyecto que promete cambiar la relación de Barcelona con el mar y la innovación. El nuevo edificio, situado al final del Passeig Borbó y junto al hotel Vela, se convertirá en un referente para quienes apuestan por la economía azul y el diseño de barcos sostenibles.
El Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat han decidido apostar fuerte por este sector en auge, destinando 142 millones de euros en tres años para impulsar la investigación, la formación y el emprendimiento en torno al mar. Más de un tercio de esa inversión irá a un edificio público de 16.500 metros cuadrados, diseñado por Mestres-Wäge, que destacará por su silueta inspirada en las grúas portuarias y por albergar instalaciones únicas en el Mediterráneo.
El Parc reunirá a estudiantes de máster de la Facultat de Nàutica de Barcelona (FNB-UPC), startups y empresas consolidadas, todos enfocados en desarrollar soluciones prácticas para los retos del sector marítimo. El edificio contará con simuladores de navegación, una piscina de ensayos hidrodinámicos, un canal de remolque y la posibilidad de incorporar un túnel de viento, facilitando la experimentación y la transferencia de conocimiento.
La gestión del centro recaerá en la Fundació Barcelona Capital Nàutica (FBCN), que integrará los servicios para el mercado y coordinará la colaboración entre administraciones como la Generalitat, el Ayuntamiento, la UPC, el Port de Barcelona y el Estado. Este año, el Departament de Recerca i Universitats ya ha reservado 14 millones de euros para avanzar en la construcción, que tendrá fachada en Marina Vela, el passeig Joan de Borbó y la plaza Rosa dels Vents.
El edificio se distribuirá en cinco plantas y un sótano. Las empresas emergentes y consolidadas de la economía azul ocuparán las plantas superiores, mientras que la tercera planta combinará zonas de emprendimiento, información laboral y un centro de simulación de maniobras. Las dos primeras plantas estarán dedicadas a aulas y laboratorios para unos 180 estudiantes de posgrado, además de espacios para investigación y divulgación.
En la planta baja se ubicarán los servicios generales y zonas comunes, pero el verdadero corazón tecnológico estará en el sótano, con laboratorios experimentales como una piscina de oleaje bidimensional de 27 metros y un canal de remolque de 40 metros. También se prevé la futura incorporación de un túnel de viento y otros laboratorios avanzados. Hasta hace poco, los estudiantes de la Facultat de Nàutica debían desplazarse a Madrid para realizar pruebas, pero la UPC ya dispone de una piscina de oleaje en su Laboratorio de Ingeniería Marítima, lo que podría modificar los planes iniciales.
Se espera que el Parc de Tecnologia Marítima acoja a unas 530 personas entre estudiantes, investigadores y emprendedores, además de un equipo de 20 profesionales dedicados a dinamizar el espacio. El acceso estará facilitado por transporte público, con buses V15, V19 y el bus náutico, además de 58 plazas para bicicletas y 20 para patinetes.
El camino hasta aquí no ha sido sencillo. El concurso de ideas se lanzó en 2021 con la vista puesta en una inauguración en 2026, pero los trámites y la firma del convenio de financiación han retrasado el calendario. Tras varias revisiones del proyecto, la previsión es que las obras arranquen en 2025 y el edificio abra sus puertas en 2028, marcando un antes y un después en la innovación marítima de Barcelona.
La economía azul se ha convertido en uno de los motores de diversificación económica más prometedores para Barcelona. Este concepto engloba todas las actividades relacionadas con el mar, desde la investigación y el desarrollo tecnológico hasta la protección del litoral y la generación de energías renovables marinas. La ciudad, con su tradición portuaria y su apuesta por la sostenibilidad, busca posicionarse como referente en el Mediterráneo, atrayendo talento, inversión y nuevas oportunidades laborales en un sector en plena expansión.