Ahora, una propuesta impulsada por la asociación Promoció del Transport Públic (PTP) plantea una solución mucho más simple de lo que parece: crear paradas dobles para que dos autobuses puedan recoger pasajeros al mismo tiempo. Según la entidad, bastaría con añadir señalización y nuevos postes en más de 40 puntos de la Diagonal, sin necesidad de hacer obras ni grandes reformas.
La idea busca acelerar las subidas y evitar situaciones bastante habituales en la avenida, donde un autobús bloquea completamente la parada mientras otro espera detrás lleno de pasajeros. El problema afecta especialmente a líneas interurbanas que conectan Barcelona con municipios metropolitanos y que cada día mueven a miles de personas hacia oficinas, universidades y hospitales.
La ventaja principal del proyecto es precisamente su rapidez. Al no requerir modificaciones estructurales importantes, las nuevas paradas podrían implementarse relativamente rápido y con un coste bajo comparado con otras actuaciones de movilidad mucho más complejas.
La Diagonal lleva años funcionando como uno de los grandes corredores de entrada y salida de Barcelona. Por ella circulan tranvías, buses urbanos, interurbanos, bicicletas, motos y coches privados, todo mezclado en una de las avenidas más tensas de gestionar para la movilidad metropolitana.
En ese contexto, pequeñas mejoras operativas pueden terminar teniendo bastante impacto sobre la experiencia diaria de los usuarios. Reducir apenas unos minutos de espera o evitar acumulaciones en determinadas franjas horarias cambia mucho la sensación de quienes utilizan el transporte público cada mañana.
La propuesta también refleja algo que empieza a repetirse cada vez más en Barcelona: muchas soluciones de movilidad ya no pasan necesariamente por grandes obras o megaproyectos, sino por ajustes pequeños, rápidos y muy concretos sobre infraestructuras que ya existen y llevan años funcionando al límite.