El nuevo tramo mantendrá un diseño bidireccional y segregado del tráfico, pero introduce mejoras pensadas para reducir riesgos. Entre ellas, destacan las Zonas Avanzadas para Bicicletas en semáforos, que permiten a los ciclistas situarse por delante de los coches y ganar visibilidad en los momentos más delicados.
Uno de los cambios más llamativos será la incorporación de las llamadas “alfombras rojas” en cruces conflictivos. Estas franjas pintadas sobre el asfalto señalan claramente la prioridad ciclista, especialmente en giros donde suelen producirse conflictos con vehículos motorizados. La medida busca hacer más intuitiva la circulación y evitar situaciones de peligro.
El carril contará con un ancho de 2,70 metros y estará separado del tráfico mediante elementos físicos como piezas de caucho reciclado y pilones flexibles con bandas reflectantes. Además, se añadirán nuevos aparcamientos para bicicletas a lo largo del recorrido, facilitando su uso en el día a día.
El proyecto entra ahora en fase de exposición pública y, si no hay cambios, las obras podrían ejecutarse en un plazo corto, con una duración estimada de unos dos meses. La intervención se enmarca en una estrategia más amplia para adaptar el espacio urbano a una movilidad más sostenible.
Más carriles conectados y visibles reducen el estrés al moverse en bici y hacen los trayectos más rápidos y seguros. También cambian la convivencia en la calle: conductores y peatones se adaptan a nuevas prioridades, y la bicicleta gana peso como alternativa real en los desplazamientos cotidianos.