La exposición recorre el diseño doméstico y la trayectoria de un pionero barcelonés
Un exprimidor colocado en una cocina y una antorcha olímpica de aluminio cuentan dos escalas del mismo oficio: resolver necesidades concretas. André Ricard (Barcelona, 1929) es el eje de la muestra «André Ricard. Disseny en ús», que reúne 140 piezas en el Disseny Hub Barcelona (DHub).
La exposición llega desde el Madrid Design Festival en una versión ampliada. El recorrido reúne objetos cotidianos y diseños que han quedado en la memoria de Barcelona.
Una cocina para el exprimidor
Los comisarios Marina Povedano y Arnau Pascual han organizado las piezas según el ámbito doméstico para el que fueron concebidas. La presentación evita artificios y pone el foco en la esencia y la usabilidad de cada objeto.
Pascual considera que el mérito del diseñador está en lograr que un objeto funcione sin reclamar protagonismo. La idea se entiende bien con el ejemplo de Povedano: si se muestra un exprimidor, debe aparecer en una cocina.
Del cenicero Copenhagen a Barcelona 92
Entre las piezas más reconocibles está la lámpara tubular Tatú (1972), que aparece en el cartel de la exposición. El cenicero Copenhagen es de 1966; sus variantes Mallorca y Tossa llegaron en 1970.
También se muestra la vajilla COMPACT (1962). En otro ámbito, un exprimidor de finales de los años 80 aparece junto a un enchufe Ibiza (1974).
La antorcha olímpica diseñada para Barcelona 92 estrechó el vínculo de Ricard con la ciudad donde nació. La concibió para reflejar el espíritu olímpico y la identidad barcelonesa, con bajas emisiones y seguridad para los atletas; el diseño final combinó la forma de un calder clásico de aluminio con líneas modernas.
Por cierto, la vida cultural de Barcelona se ha enriquecido con otro evento: la Fundación Miró suma 37 obras de Katsuta y seis inéditas en España.
El diseño también se construye desde la industria
La muestra recorre el papel de Ricard en la profesionalización y la divulgación del diseño industrial. También recoge su proyección internacional y su trabajo como teórico. Según Pascual, su condición de francocatalán le permitió viajar y establecer contactos con el sector en Londres.
Ricard defendía que el diseñador debía participar en todo el proceso, desde la primera idea hasta el producto acabado. Su relación con la empresa de perfumes Puig sirve de ejemplo. También tuvo un papel clave en la fundación de la Associació de Disseny Industrial del FAD (ADI-FAD), y contribuyó a proyectar Barcelona, Cataluña y España a través del diseño.
La exposición se puede visitar en el DHub hasta el 14 de marzo de 2027.